lunes, 16 de abril de 2018

LA PAZ QUE SE PERDIO.
POR MANUELITA LIZARRAGA ÁLCARAZ
…..DON ALEJANDRO… JUAN Y JOSE ABAROA GIL, PIONEROS EN CONSTRUCCION Y REPARACION DE BARCOS EN SUDCALIFORNIA…
• ABAROA, UNA TRADICION EN LA PAZ EN CONSTRUCCION Y REPARACION DE BARCOS”.
En el siglo antepasado...cautivado por la aventura y la leyenda que antiguos navegantes rodearon a esta bella península de Baja California Sur, Don Alejandro Abaroa Gil...procedente de Altata, Sinaloa, navegaba en la pequeña embarcación de vela, llegando a San Lucas del Norte, Baja California Sur, donde se estableció. Don Alejandro, hombre de temple, osado y de arrojo, con el divino tesoro de conocimientos prácticos en construcción de varaderos y embarcaciones marinas, carpintero de rivera, llegó guiado por las brújulas y las estrellas a tierras peninsulares con el corazón repleto de esperanzas, aceptando la mano abierta de los habitantes de esta tierra pródiga para fundirse en su piel, unir su esfuerzo para su desarrollo, dejando en ella profunda huella con la tradición y como asunto de familia, la construcción y reparación de barcos ABAROA.
A Don Alejandro Abaroa Gil, le acompañaron también en este venturoso viaje a este bello jirón de tierra de misterio y de promesas, en la época de las perlas y de la abundancia, así como de invasiones extranjeras y piráticas...sus hermanos quienes nacieron en Bachimuto, Sinaloa; Juan, Mariana, Tomasa, Alejandro y José; así como las familias catalanas y vascos, Garaizar, Gorozave y Sánchez. Alejandro hijo, Juan y José lucharon a brazo partido, hombro con hombro al lado de su padre en los trabajos y artes marinas, aprendiendo de éste el universo maravilloso del conocimiento de la práctica en construcción de vallados y embarcaciones. Mientras que Tomasa y Mariana se dedicaban a las labores propias del hogar de acuerdo a las costumbres de la época. Pesados trabajos de vallado de pala realizaban estos bragados hombres. Hasta 3 o 4 meses tardaban en yaquear el barco que encallaba; tenían que esperar a que hubiera mareas altas para favorecer su labor. Grandes embarcaciones de vela arreglaban y construían estos señores. Don Alejandro Abaroa conoció a una hermosa flor de estos campos californianos, la señorita Angela Verdugo, con quien después de un bonito romance, apegado a las costumbres, unieron sus vidas; bendiciendo su hogar el creador, con seis hijos: José, Isabel, Juan, Tomasa, Inés y Angela. En San Lucas, don Alejandro junto con sus hermanos y sus familias, formaron un próspero pueblo, donde Alejandro era el constructor de barcos, José el navegante y Juan el comerciante. Tenían una rústica torre de vigía, donde mediante señales con unos gallardetes de color, guiaban la llegada de las embarcaciones.
En la época misional, en el siglo XVII, el industrioso Padre Juan de Ugarte, proyectó y dirigió la construcción del primer barco de vela en la península, con maderas de la región. Concretamente en la heroica Mulegé, Baja California Sur, el que fue botado al agua el 14 de Septiembre de 1720 con el nombre de “EL TRIUNFO DE LA CRUZ”. Durante la estancia de los jesuitas en la península, de 70 años, hasta su expulsión en 1768, construyeron 4 barcos más, los que dejaron al marcharse aquel 3 de febrero de 1768 para el servicio de las misiones.
Y los primeros barcos de vapor fueron construidos en la península por don Alejandro Abaroa Gil,, “EL PRECURSOR” y “EL MAVARI”, con una capacidad de 200 toneladas y encendidas sus calderas con leña y carbón...con rutas a Santa Rosalía, ejido San Lucas, Manzanillo, Guaymas, Topolobampo, Mazatlán y La Paz; llevando y trayendo productos propios de la región, principalmente la orchilla, planta tintórea que crece en el monte cerca de la costa, y la que era muy apreciada y explotada en aquella época. De ésta planta sacaban tinta para pintura, principalmente para pintar las telas. Don Porfirio Díaz, de tristes recuerdos, fue invitado por don Alejandro Abaroa para la inauguración de éstos barcos, orgullo nacional, y existe una carta de reconocimiento y agradecimiento por el histórico mandatario mexicano. Estos barcos, participaron en la época revolucionaria en sudcalifornia de 1910 a 1914, así como en el traslado de pasaje y todo tipo de las mercancías de las poblaciones aledañas a esta ciudad Capital, antes territorio del Distrito Sur.
Después de la lamentable extinción de los californios, legítimos propietarios de estas tierras, Baja California Sur se ha ido poblando por gente que ha venido de otras partes, con una amalgama de conocimientos prácticos en todas sus ramas, costumbres y tradiciones. Y don Alejandro Abaroa Gil, puso la muestra de que cuando se quiere se puede, ya que la práctica es la madre de la ciencia, y aplicó sus bastos conocimientos con largueza en la construcción y creación de embarcaciones, desde un vallado hasta una panga, un velero, y hasta barcos de vapor y diesel, siendo fuente de trabajo para varias decenas de familias por generaciones. Aquella virgen y pródiga tierra de sudcalifornia, con aroma a brisa y sabor a mar, le dio abrigo, y don Alejandro respondió con aquel tesoro de conocimientos prácticos y buena voluntad para su desarrollo y progreso, dejando para la posteridad el SELLO ABAROA, sinónimo en México de construcción de barcos. Después de un tiempo, don Alejandro dejó San Lucas y se trasladó con su familia a esta ciudad de La Paz, donde sepultó su corazón y sus raíces, surgiendo un semillero de constructores de barcos.
Una cálida tarde de verano de 1913, entre sobresaltos y tiros, debido a la Revolución que se vivía en el Distrito Sur, enmarcado con una tarde crepuscular de leyenda de La Paz que se perdió, el graznar de gaviotas y murmullos del mar, dieron la bienvenida a don Alejandro Abaroa Gil, a su esposa Angela Verdugo e hijos, quienes llegaron a esta ciudad al palmar del barrio El Manglito, para fundar el tradicional Varadero de Abaroa. De su primer matrimonio, le nacieron 2 hijos más: Angela e Isabel el carismático don Chabelo. En aquel tiempo, don Alejandro compró aquí en La Paz, todo un solar para construir su casa familiar. Eran puros paredones y palmeras que daban, y dan, un bellísimo espectáculo con los mágicos crepúsculos, engalanando la mirada contemplativa, y fortaleciendo el espíritu con ese mar bermejo de abundante alimento marino, que se metía hasta dentro del solar, casi hasta llegar adonde ahora es carretera, y don Alejandro y sus hijos tumbaron los paredones hasta aplanar el terreno ganándole tierra al mar. Luego la fatalidad le llegó a don Alejandro, su primera esposa doña Angelita Verdugo, falleció. Posteriormente contrajo nupcias con la señorita María León, quien le dió otros 10 hijos de los cuales fallecieron 3. Creciendo el semillero Abaroa, con Juan José, Divina, Josefa, Mariana, Andrés, José Jesús y Juana. En total fueron 14 hijos quienes crecieron juntos bajo el amparo amoroso de doña María León.
Una tarde lluviosa de invierno, de 1948 don Alejandro emprendió el camino sin retorno, durmiendo el sueño eterno dejando en sus descendientes, “ESTE ASUNTO DE FAMILIA”, como una tradición, el Varadero Abaroa, para la reparación y construcción de barcos. Don José Abaroa Verdugo, apoyado por sus hermanos continuó con la tradición, hombre osado y de mano callosa, casado con doña Pilar Martínez quien le dio siete hijos, Alejandro, Alberto, Agustín, Estela, María de Los Angeles, José y Abraham. Además de fundar el Astillero Abaroa, fuente de trabajo para decenas de familias a través de los años, contribuyó al desarrollo de La Paz cuando empezaba su crecimiento, don José Abaroa junto con su padre abrieron a pico y pala las brechas de la carretera Transpeninsular al norte hasta Santo Domingo, y la del malecón, en el gobierno de don Agustín Arreola, primer gobernador, por plebiscito en la península de 1920 a 1924, y las que posteriormente el Ingeniero Sebastián Díaz Encinas perfeccionó los trazos y continuó con el encarpetado. Cada vez que don José Abaroa botaba un barco al agua, traía de Sinaloa las famosas orquestas de los “Mavaris” y los “Andes Famanía”. Mataba hasta cinco reses para la barbacoa, e invitaba a toda la gente del pueblo a disfrutar de aquella alegría, la que acompañada de la música, los palmares del barrio el Manglito se cimbraban haciendo latir de gozo los corazones de los pescadores con sus familias, y demás invitados de don José.
En el día de la marina, era una tradición los festejos en el palmar de Abaroa, con música, barbacoa y todo, así como el Día del Trabajo. La inolvidable profesora Jesús Rolland, vestía de marineras a las alumnas más destacadas de la escuela Rosendo Robles, y las llevaban a pasear por la bahía en los barcos de Abaroa, como premio a su dedicación. Las canoas de los pescadores lucían en el mar repleto de cerveza con hielo, eran las hieleras y los ribereños pescadores, libres y dueños absolutos de los productos del mar y de su esfuerzo, lucían amplia sonrisa de oreja a oreja. Los Abaroa, hombres de limpia trayectoria en La Paz, fabricantes de barcos de merecido renombre, construyeron los barcos Don Alejandro I y II, así como don José I y II y El Amigo, el que quedó inconcluso. A la fecha, son incontables las embarcaciones construidas por ellos. Además de los trabajos de vallado, realizaban y realizan trabajos de herrería en la fragua, como anclas y utensilios propios de su rama. De los trabajadores fundadores del varadero de Abaroa, algunos viven todavía, otros ya se adelantaron al viaje sin retorno. Don Apolonio Domínguez de 96 años, llamado cariñosamente por familiares y amigos “Don Ponayo” quien se especializaba en calafateo y de todo lo que se ofreciera en la rama de las embarcaciones, fue de las confianzas de don José, y hasta un verso le escribió:
“Estaba José Abaroa
Calafateando la proa
Cuando se escucha un ruidito, y dijo
Es una canoa.
Y le contestó Ponayo
Con su risita inocente
Le dice, viene Manuel Moreno
A alborotar la gente.
Le contesta don José
No le aflojes la chamarra
No sea que venga saliendo
Con una puta guitarra.
Decía José Abaroa
Yo voy a calar
Porque ahí viene uno de palabra
Y es del Seguro Social”.
Lamentablemente, el autor de este verso, el anterior sábado 14 de Enero del año 2000 falleció a los 96 años de edad. La familia Abaroa, así como amigos del barrio el Manglito le rindieron un homenaje al último de los trabajadores fundadores del Varadero Abaroa. El cortejo fúnebre los trasladó al varadero y don José Abaroa le dirigió un emotivo mensaje de agradecimiento, al tiempo que arrojó arreglos florales al mar.
Otros de los pioneros fueron El “Peludo”, don Celestino Orantes, Tevano Tapiz Carballo, Florencio Espinoza (el legendario Polencho), Luis Escobar, Martín, Inés y Andrés Domínguez, Manuel Ruiz, Reyes Talamantes, Manuel Meza y Fidencio García, entre tantos otros bragados hombres que no se les ataban las manos para resolver cualquier situación que surgiera en la rama de su trabajo para la reparación de grandes barcos de vapor que traían todo tipo de carga para surtir el comercio de La Paz, principalmente a los chinos quienes impulsaron su desarrollo, y eran los principales comerciantes aquí en La Paz, además de los señores Ruffo. Don José Abaroa, con el divino tesoro de la práctica, nadie entendía como le hacia para invadir la “3 14 16”, complicada fórmula de navegación y calcular la contracción del fierro y la madera en movimiento, así como la perfección en la construcción de todas las piezas del barco, engranes, quilla, la proa, la popa, espejo de la embarcación, pro pelas, timón de mando, y tantas cosas que componían el barco, y surcaba los mares de California guiados solamente por la brújula y las estrellas.
En 1942, recientemente extinguidas las perlas en La Paz, bellos recuerdos...dando inicio a la explotación y exportación del tiburón, apreciado por su hígado y su aleta. Las embarcaciones inundaban los mares embelleciendo la bahía con sus velajes...y por esos años don José Abaroa construyó el varadero en Topolobampo, Sinaloa. En Cabo San Lucas, inundan los mares una flota de lanchas deportivas Juanita, construidas por Juan José Abaroa, “JuanChe” y su descendencia. Los Abaroa, hombres de gruesos perfiles en el progreso naval mexicano, de inigualable experiencia, aplicada a la construcción de naves que ostentan orgullosos las rutas marítimas del país, el sello y el banderín de quien las construyó y las botó al mar ABAROA. Hace 16 años don José emprendió el camino sin retorno dejando huella profunda, y un sinónimo de progreso en Baja California Sur. El apellido Abaroa está fundido con el mar, en puertos, barcos, astilleros y construcciones navales para comercio de ultramar o cabotaje. Actualmente continua con la tradición familiar don Alejandro Abaroa Martínez, “Don Cano”, quien con el apoyo de sus hijos, nietos y bisnietos, dirige dignamente ésta gran nave: EL VARADERO ALEJANDRO ABAROA GIL, engalanando la marina con incontables embarcaciones turísticas, que cual Venecia duplican las figuras con gallardía en las cristalinas aguas de La Paz, y quien siempre está a la vanguardia en la tecnología de punta para ofrecer un mejor servicio. Los primeros vallados fueron de cuna, para varar barcos. Después cunas de metal que corrían sobre vías y actualmente, cuenta con nuevo sistema de bandas para levantar, y llantas de hule sin mojarse la cuna. Don Alejandro Abaroa Martínez contrajo matrimonio con Doña Rosa María de Abaroa, procreando 11 hijos: José Luis, Alejandro, Rosa, Guadalupe, Víctor, Francisco, Martín, Aurelia, Enrique, Humberto y Yolanda , y quienes continúan respetando la voluntad de don Alejandro y don José el de apoyar con sus barcos toda labor de beneficio social, principalmente enfocado a la educación y a la cultura, así como a la religión, ya que es tradición desde hace cinco décadas, que el día del Señor San José pasean el santo en las embarcaciones del varadero Abaroa por toda la bahía de La Paz, entre otros eventos importantes. Don Cano Abaroa, con justa satisfacción y orgullo dice que, desde la llegada de su tatarabuelo a la península de Baja California Sur, la familia asciende a más de 2,000 almas en estas tierras sudcalifornianas. ABAROA, UNA TRADICION EN LA PAZ EN CONSTRUCCION Y REPARACION DE EMBARCACIONES.
….Por El Placer De Escribir…Recordar…Y Compartir….
• ESTA CRÓNICA FUE PUBLICADA HACE MAS DE 15 AÑOS, EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVOS, DE MAYOR PRESTIGIO EN LA PAZ.
La imagen puede contener: cielo, árbol, exterior, naturaleza y agua 
La imagen puede contener: exterior, agua y naturaleza
La imagen puede contener: una o varias personas, árbol, cielo, exterior y naturaleza La imagen puede contener: cielo, océano, nube, exterior y agua

viernes, 13 de abril de 2018

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA ÁLCARAZ
“DON GUILLERMO ARRAMBIDEZ ARELLANO...FUE UN GRAN ESCRITOR QUE LE CANTO A SUDCALIFORNIA... SE PIERDE EN EL TIEMPO EL OLVIDO”.
Su obra literaria “ UN ROMANCE, CUENTOS Y NARRACIONES DE BAJA CALIFORNIA”, no debe perderse en el polvo y el olvido...pudiera volver a editarse para que las generaciones nuevas conocieran su valioso contenido de este magnifico libro, que escribió Don Guillermo Arrambidez Arellano, de bonitos cuentos y narraciones apegados a la realidad, todos ellos de característico ambiente regional que demuestra su profundo amor a esta tierra que lo recibió con los brazos abiertos la tarde de otoño de 1949, cuando La Paz, era aquella Paz paradisíaca, de ensueño, de susurrantes palmeras, de molinos de viento y de barcos mercantes; así como de tantas cosas bellas que se perdieron, pero que no por eso deja de ser hermosa y tranquila todavía.
Este libro, “UN ROMANCE, CUENTOS Y NARRACIONES DE BAJA CALIFORNIA SUR”, escrito con el corazón como un canto poético a esta tierra bendita de Dios, por Don Guillermo Arrambidez Arellano y que como un tesoro tengo en mis manos, me ha transportado a aquella Paz de antaño cuando alguna vez, también yo fui niña haciéndome recordar aquellos momentos maravillosos de la vida que yo viví. El libro se editó con el propio esfuerzo de don Guillermo con un tiraje de 2000 ejemplares en Septiembre de 1976, y en su deleitante contenido de una riqueza cultural inigualable, con fluida y amena prosa, además del prólogo escrito por el desaparecido lamentablemente, el reconocido cronista, escritor y periodista, profesor Carlos Domínguez Tapia, y por el desaparecido también Doctor Francisco Carballo Lucero.
Los cuentos y narraciones del libro son: “Polvo del camino andado”; es un retrato de su vida plagada de sufrimientos y también de gratas experiencias.
“El ultimo guaycura”; es una hermosa leyenda de la sierra de la Laguna.
“Lugarda”; describe el temple y arrojo de la mujer sudcaliforniana.
“Kitu Li gua”.
“Un romance a Baja California” (poema).
“ Se los tragó el desierto”.
“Baldomero y su perro”.
“El guardabosque”.
“ Un viaje a Vizcaino”.
“Las ballenas”.
“La isla de Santa cruz”.
“Un viaje a la Giganta”.
“La ultima pesca”.
“Cuando las lluvias vienen”.
“La chela” y;
“Del diablo el espinazo”. Obras que la pródiga pluma de Don Guillermo les dio vida basados sobre hechos y vivencias reales; para deleite del lector, identificándose como poeta, cuentista y hacedor de historias, y que lo hicieron merecedor del triunfo en el concurso literario de la XX Vigésima Olimpiada Territorial celebrada en La Paz el 20 de noviembre de 1967, con el cuento “Isla de Santa cruz”; y en la misma fecha y género, volvió a triunfar en Santa Rosalía con el cuento “Baldomero y su perro”. También el municipio de Tijuana lo premió con un galardón nacional en un concurso de ensayo histórico con un trabajo monográfico “Breves apuntes sobre Baja California Sur”, así como también obtuvo el primer lugar en la “entrevista inconclusa a Don Guillermo Escudero”. Durante cinco años consecutivos obtuvo los primeros lugares en las olimpiadas territoriales.
Don Guillermo Arrambidez Arellano nació el doce de marzo de 1919, en San Pedro de las Colonias Coahuila, estudió ingeniería civil y periodismo en la Ciudad de México, así como el idioma inglés en esta ciudad de La Paz, con Anita Walkers. Llegó a esta tierra el 29 de noviembre de 1949, y se desempeñó en las funciones técnicas dentro de la gerencia de la Secretaría de Recursos Hidráulicos. Era aficionado a la fotografía, escribía en los diarios locales, y en la revista “Proa”. En la ciudad de Zamora, Michoacán Don Guillermo fue maestro y daba clases de fotografía y dibujo constructivo en la secundaria. Conoció palmo a palmo toda la península de sudcalifornia, cuando eran pedregosas brechas, en su famoso e histórico comando, que anduvo que la Segunda Guerra Mundial y el que se encuentra en un museo en Estados Unidos, y le escribió una monografía, la que quedó inédita. El señor Arrambidez se distinguió además de escritor, poeta y periodista como una persona caritativa y humanitaria con un alto espíritu de servicio.
COMO UNA PROPUESTA, LA PROXIMA JORNADA DE LITERATURA REGIONAL QUE ORGANIZA LA UABCS, PUDIERA LLEVAR SU NOMBRE COMO UN MERECIDO HOMENAJE.
Don Guillermo, en 1950, contrajo matrimonio con la señorita Micaela Vargas Castro, quien le dio 9 hijos: Rosa Inés, Guillermo, Marta Beatriz, María del Carmen, Carmen Guillermina, Lilia y Delia, Marco Antonio y Rene de Jesús. Una aciaga tarde de otoño, 11 de noviembre de 1994, la madre tierra cobró su tributo. Don Guillermo se fue a dormir el sueño de los justos. El 29 de noviembre de 1949, en otoño llegó a La Paz, y el once de noviembre de 1994, en otoño dejó de existir, dejando un gran legado literario en Baja California Sur.
“ KITEY – LIGUA”.
Por Don Guillermo Arrambidez Arellano.
Los escudriñan tés ojos de aquel hombre, largamente quedaron prendidos con la vista en aquella azulada forma, que brumosamente y apenas perceptible, destacaba hacia el Noroeste en la inmensidad del mar.
Tal vez hacia a la fecha mil lunas o más, no sabríamos decirlo; desde cuando él y parte de su tribu, dejaron las playas de sus islas en busca de nuevas tierras, que según las tradiciones de sus antepasados se localizaban a incontables jornadas rumbo hacía donde el astro rey asoma diariamente.
Así fue, Kitei Ligua y su gente, un buen día se embarcaron en sus balsas de madera fofa y siguiendo las corrientes marítimas del Océano Pacífico e impelidos por los vientos alisios, una docena o más de embarcaciones se hizo a la vela en aquella aventura que los llevaría a las costas de una América que aún no tenía nombre y que permanecía sumida en la noche de los tiempos ignotos, esperando cual virgen núbil la conquista de los seres racionales.
Kitei Ligua, era casi un niño cuando emprendieron el viaje: su padre el cacique Kasi-Ligua había decidido emigrar de sus nativas islas en busca de la supervivencia; le siguieron sus guerreros, las mujeres, adolescentes y niños. Ellos, principalmente los hombres, eran expertos marinos y frecuentemente hacían prolongadas incursiones en las vastedades del mar. Curtidos por las inclemencias y privaciones, con entereza y naturalidad afrontaban las tempestades que en forma de huracanes, propias del trópico azotaban en sus mares.
Las embarcaciones, construida con madera de balsa sorteaban los embates del mar remontando las grandes olas sin oponer resistencia, y espertos al fin, los navegantes se aventuraron a la conquista del océano. Durante el prolongado viaje muchos habían muerto, entre ellos el propio Kasi-Ligua que no pudo resistir para llegar al final de la jornada. Pero así como murieron, también nacieron en el viaje muchos infantes. Las embarcaciones en forma de balsa de gruesos troncos del mismo material fofo y de gran flotabilidad, se fueron convirtiendo en pequeñas islas flotantes pues el follaje de los cocoteros y plantas tropicales que habían llevado en la travesía, cubrían de maleza a las balsas. Las fuertes precipitaciones pluviales los favorecían, y la exuberancia de las zonas tórridas se manifestaba en medio de aquella naturaleza germinante.
El sustento lo sacaban del mar; grandes pescadores como eran, se proveían del alimento que el océano inagotablemente les brindaba. Para estos tiempos y después de la muerte de Kasi-Ligua vino a sucederle Kitei Ligua, a estas fechas ya un hombre, forjado en la lucha por la vida ruda y curtiente. Su tribu un pueblo de origen melanesio o tal vez polinesio de los mares de Oceanía, tras de miles de lunas habían traspuesto las enormes distancias oceánicas, hasta llegar a estas costas de Baja California en esas épocas recién salida de las profundidades de un mar del pleistoceno. Tal vez hacía ya un millón de años en que las prominencias montañosas habían sido islas, ahora tierra firme y maciza de una península habitable, más la fauna y la flora aún pertenecía a la era de lo antediluviano. Aún se escuchaba el berritido del mamut y en el espacio se contemplaba el majestuoso vuelo del Ptero Dáctilo. La región con un tema completamente tropical, propiciado por las abundantes lluvias, tenía una naturaleza virgen con sus diversas manifestaciones de exuberancia que florecía en todos los aspectos.
Kitei Ligua hizo sombra con sus manos a los ojos y con alegría comunicó a los suyos la presencia de tierra en lontananza. Poco a poco aquellas diminutas islas flotantes se fueron acercando a la costa, una costa de hermosas playas y frondosos bosques que esperaban al viajero para ser holladas por su planta ofreciendo su virginidad sin restricciones al osado aventurero que llegaba. Desembarcaron y se uncieron a la tierra, a sabiendas de que una vez en ella, jamás saldrían del país de misterioso encanto que ata y aprisiona dulcemente al emigrante. Así fue, aquella tribu, desembarco en el extremo meridional de la península y se fue poblando esa tierra antes inhabitada. Tribu nómada al fin, se fue adentrando en el continente descubierto, en el que encontraron abundante caza y frutas silvestres para el sustento diario. Transcurrieron los siglos, muchas lunas, Kieti Ligua se fue a reunir con su padre Kasi Ligua y en la misma forma vinieron y se fueron más y más caciques. Se multiplicó la tribu olvidándose en la bruma de los tiempos sus hábitos antepasados, y ahora siendo pericues, eran nómadas, cazadores, pescadores y recolectores de frutas. La tierra siguió siendo pródiga, las lluvias abundaban y las frutas silvestres y animales montaraces estaban al alcance de la mano de aquellos hombres. Mas he aquí, que un día, al explorar hacía el norte, se encontraron con otros hombres que al igual que ellos habitan estas tierras. El recelo recíproco les hizo contender y se suscitaron las guerras, guerras primitivas de la edad de piedra, del paleolítico, en las cuales no por ser primitivas, dejaban de ser salvajes y sangrientas. El sacrificio humano, por la condición del hombre, es decir, salvaje y guerrero, regaba los campos con su sangre dolorosamente.
Los encuentros bélicos se sucedían en la disputa por la posesión de la tierra y de sus frutos. Una contienda interminable en la que tan luego se ganaba como luego se perdía, más las derrotas no arredraban a los contendientes y tras las treguas venían nuevamente las batallas.
Los pericues en esta forma se vieron obligados a vivir enclaustrados en la parte sur de la península. No podían salir por el mar pues sus artes de navegantes se habían quedado en el olvido, y tierra adentro, no podían seguir, pues los guaycuras y demás tribus les cerraban el paso. Así vivieron al amparo de la naturaleza. Tal vez adoraban a un Dios o a varios, no se sabe, pues su mensaje pintado en las rocas no se ha podido descifrar y aun los petrográficos ha guardado permanentemente ese mensaje en el misterio...indudablemente que aquellos pericues así como guaycuras, cochimies y demás tribus han dejado en esas pinturas la historia de sus antepasados, de sus derrotas y triunfos en la guerra o sencillamente hechos de su vida cotidiana.
Los descendientes de Kitei Ligua asombrados vieron un día, la llegada de los hombres blancos y barbados que dominaban el fuego y las bestias. Tras de luchar con denuedo sucumbieron con el avasallador avance de la civilización y a estas alturas de la época presente, no queda ni tan solo el deluido vestigio de lo que fueron aquellas razas, es decir en el aspecto humano. De aquellas razas que tuvieron la dicha de contemplar los albores de esta Baja California domeñada por la nueva sangre de sus hijos, los nuevos californios que abriéndose paso, gallardos van al ritmo veloz de las épocas modernas.
Kitei Ligua, tal vez yace en el reino eterno del más allá, extasiado en la contemplación del nuevo panorama desafiante y bravío de estas tierras de Ibó en que reinara Calafía.
….Esta crónica fue publicada hace más de 15 años, en los principales medios de comunicación masiva, y por su contenido histórico y cultural se repite….
…..POR EL PLACER DE ESCRIBIR…RECORDAR…Y…COMPARTIR….
La imagen puede contener: exterior   
La imagen puede contener: exterior, agua y naturaleza
La imagen puede contener: cielo, exterior, naturaleza y agua La imagen puede contener: montaña, exterior, naturaleza y agua
LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA ÁLACARAZ
“LA SUDCALIFORNIANA DOÑA MARIA ISABEL LUCERO LUCERO VIUDA DE MURILLO...Y SUS GRATOS RECUERDOS”.
Doña Chavelita, encantadora muchacha de la tercera edad de ojitos malicioso y tierna sonrisa juguetona, mientras paladeaba exquisito café de grano en la tranquilidad de su hogar aquella tarde de invierno dijo, que ella es muy afortunada porque además de gozar de cabal salud y guardar en su memoria tantos bellos recuerdos y narrativas de sus mayores, Dios le concedió la fortuna de contar con una numerosa y unida familia, y ser nativa de esta tierra bendita por la mano de Dios...que ella desciende de gente valerosa e intrépida...los Murillo, dijo, proceden de Norteamérica, son de las familias más antiguas que se asentaron en estas tierras después de la expulsión de los padres jesuitas.
La narrativa, era una tradición familiar, a falta de maestros los mayores transmitían sus conocimientos de generación en generación, y los tatarabuelos contaban que eran los tiempos aquellos en que quedaron en decadencia las misiones, y los indios californios se iban extinguiendo a causa de las epidemias según se dijo, y al cambio de cultura, entre otras cosas. El padre Junípero Serra iba abriendo brecha de Baja California Sur rumbo a la Alta California desde luego, según contaban los mayores después de haber saqueado lo que quedaba en las misiones y también algunos indios californios. Y que sus antepasados, los primeros que llegaron a Sudcalifornia, los señores Justo y Josefa Murillo decidieron a aventurarse en busca de una mejor vida.
Sus tatarabuelos, dice, venían de Norteamérica cargados además de sus esperanzas, y su inquebrantable fe por conquistar estas tierras que según se decían eran hostiles y áridas, traían los utensilios necesarios propios de la época para cubrir las mínimas necesidades para la supervivencia...algunos cambios de ropa, un par de mulas, el metate, un comal, semillas, algún dinero y trastes entre otras cosas ya que no podían traer mucho porque la jornada era larga y aventurada y venían a la buena de Dios...sin ninguna prisa...donde caía la noche, ahí parajeaban...así pasaron muchas lunas y soles, y ellos venían un rato caminando y otro rato al trote de las bestias...les tocó ver muchas cosas e injusticias en su camino...varios enfrentamientos de gringos e indios por defender sus tierras, así como vieron cómo los extranjeros los mataban.
La intrépida pareja Murillo Murillo lograron sobrevivir de milagro escondiéndose aquí y allá sorteando mil peligros así, después de muchos meses de camino Don Justo y Josefa Murillo quienes dejaron hijos y bienes en Norteamérica, llegaron a finales del siglo XVIII, a estas tierras, a un hermoso lugar al que bautizaron como el rancho El Agua Escondida donde se asentaron y es la cuna del apellido Murillo en Sudcalifornia...dice Doña Chavelita que ella guarda todavía el vasito de peltre que trajo de Norteamérica su bisabuela Magdalena Murillo Vejar...continua diciendo Doña Isabel que su bisabuela Magdalena enviudó en Norteamérica, y se vino a estas tierras en busca de sus padres Justo y Josefina, dejando enterrado en el tronco de un árbol, un jarro con monedas de oro, que eran sus bienes, porque supuestamente, se iban a regresar, lo que nunca pudieron hacer....
Le acompañaron en este viaje sus hijos Guadalupe y Melenciana Véjar Murillo, de 15 años de edad, quién venía de novia con Tomás Murillo quién también les acompañaba. Al igual que sus padres, sufrieron mucho durante el largo viaje. En el rancho El Agua Escondida, se inundó de alegría con la llegada de la familia de Los Murillo Murillo quienes se tuvieron que quedar, porque simplemente no pudieron regresar, y sus abuelos, Melenciana y Tomás se casaron y se fueron a vivir al rancho El Cantil, donde tuvieron varios hijos entre ellos, de donde desciende Doña Chabelita y su esposo y todos los Murillo que habitan estas tierras.
Sus antepasados, dice, eran unos maestros, enseñaban todas las artes y las buenas costumbres. La gente ni se enfermaba y si acaso era del estómago o cualquier resfriado los que curaban con plantas medicinales del campo, ya que dominaban este conocimiento. Las mujeres trabajaban el rancho y las tierras al igual que el hombre. El rancho, dice, era una escuela de las artes manuales...se hacía hasta el hilo para coser las prendas de vestir, las que también se hacían a mano, mientras que salió la primera máquina de coser al mercado, también se hacían además de sembrar la tierra y todas las labores propias del rancho, curtir cueros, fabricaban calzado hacían jabón, vino, cueras, suaderos, trabajos de herrería, y todos los implementos que el ranchero necesitaba para la supervivencia.
Fue una infancia muy hermosa la que vivió ella llena de anécdotas y narrativas que hacían la vida del campo muy sana y tranquila. También le contaban sus mayores que el aquel tiempo todavía quedaban indios californios y que en la tinaja de la vieja agarraron a una india la que iba acompañada de una niña pero la mujer murió de coraje y ahí mismo la sepultaron y a la niña india la criaron sus antepasados los Murillo Murillo. Continua diciendo Doña Chabelita que antes llovía mucho y había bastante ganado pero que a partir de la gran sequía de 1933, la que duró siete años, la ganadería y el campo, ha venido a menos, que ella es la menor de doce hermanos, que nació el cuatro de noviembre de 1927, en el rancho La Huertita, que su padre gracias a Dios aún vive y tiene 105 años, se llama Don Epifanio Lucero Murillo y su mamá se llamó Juanita Lucero Arce. Otro de sus gratos recuerdos es que sus abuelos hacían trastes de barro para el servicio de la casa, era todo un arte este trabajo, y mientras los hacían, les contaban que era la abuela Magdalena le tocó ver cómo se casaban los indios Californios y que lo hacían de esta manera: que hacían un hoyo en la tierra y lo medio calentaban con ramas, metían a la novia cubriéndola de flores silvestres de la cintura para abajo y el novio parado a un lado, y luego bailaban alrededor las tribus y familiares, tocando con cuernos, caracoles, carrizos y tamboriles de cuero y así quedaban casados los antiguos californios quienes eran gentes pacíficas....y así Doña Isabel Lucero pasó de su feliz infancia a su juventud y contrajo matrimonio con el joven Nicanor Murillo Velez, especialista además de todas las labores del rancho en curtir pieles y en preparar gamusas, tejían reatas y hacían bozales, así como suaderos de la estopa del dátil, que fue un hombre muy trabajador y honrado, buen esposo y padre de familia, de quien guarda muy gratos recuerdos y que Dios bendijo su hogar con nueve hijos, Maria de Jesús, Antonio Mario, María, Isidro, Josefina, Eulalia, Maximino, Juan Manuel y Ramona quienes la han inundado de dicha y de muchos descendientes, terminó diciendo la encantadora muchacha de la tercera edad Doña Chabelita Lucero añadiendo que recuerda con cariño al zapatero del Rancho El Pilar, a Don Alberto Gómez, quien hacía bonitos zapatos rechinadores y relucientes en aquella época.
Con esa mirada y dulce sonrisa que la caracteriza Doña Chabelita continuó diciendo que ella vive muy feliz desde que se casó en el Rancho San Fermín desde donde les manda un saludo a la gran familia de Sudcalifornia especialmente a la juventud, que le echen muchas ganas y que no pierdan el ánimo y el buen camino sobre todo los valores morales; que la vida es muy bonita y que hay que vivirla, pero bien, con la familia y con los amigos.
…Y por aquellos pedregosos y polvorientos caminos de la recién abierta, hasta la alta california…. Aquella intrépida pareja Josefina, y Justo, a trote de mula hollaban el camino plasmando sus huellas a ratos caminando y a ratos sobre la bestia, parajeando donde caía la noche, a través de incontables soles y lunas…
….Por el placer de escribir….recordar..y..compartir….

sábado, 7 de abril de 2018




LA PAZ QUE SE PERDIO.

Por Manuelita Lizárraga Alcaraz.


60 Aniversario de XENT Radio La Paz... y 48 del Centro de Televisión XHKTV Canal 10...las estaciones pioneras en sudcalifornia, y que han trascendido más allá de las fronteras.

·        EN LA ROTONDA DE LOS SUDCALIFORNIANOS ILUSTRES, POR JUSTICIA, Y POR HUMANIDAD, LE CORRESPONDE EL DERECHO DE QUE DESCANSEN LOS RESTOS MORTALES DE DON FRANCISCO KING RONDERO.

·        TIENE TODO LOS MERITOS PARA ESTO, SEGÚN EL DECRETO NUMERO 505 EMITIDO POR EL JEFE DEL EJECUTIVO ESTATAL LIC. ALBERTO ALVARADO ARAMBURO EN BOLETIN OFICIAL DEL 28 DE FEBRERO DE 1985, Y EN SU ARTICULO 3RO DE DICHO DECRETO SE ESTIPULA TODAS ESTAS VIRTUDES PARA ESTE MERECIMIENTO, Y MAS DEL SEÑOR FRANCISCO KING RONDERO.

·        GRACIAS A ESTE LUCHADOR SOCIAL FUE EL LOGRO DE LA CONVERSION DE TERRITORIO A ESTADO DE SUDCALIFORNIA ENTRE OTRAS MUCHAS COSAS…

·        LORETO 70 FUE LA CULMINACION DE TANTO ESFUERZO…Y LA INSPIRACION FUE DON AGUSTIN ARRIOLA MARTINEZ.

·        NO SE VALE QUE COMO CUALQUIER PERSONA LO QUIERAN SEPULTAR EN EL NUEVO PANTEON.

·        OJALA QUE LAS AUTORIDADES CORRESPONDIENTES PONGAN SU MIRADA Y ATENCION EN ESTE HECHO TAN IMPORTANTE, Y QUE LES DARIA MAS RENOMBRE Y RESPETO A QUIEN REALICE ESTE LOGRO.

·        DE VITAL IMPORTANCIA EN SUDCALIFORNIA ESTE ACONTECIMIENTO…QUE DEBERIA CAUSAR EFEMERIDE EN LA PAZ.

·        RADIO LA PAZ Y CANAL 10 PILARES FUNDAMENTALES EN BAJA CALIFORNIA SUR
·        FUE UNA ESCUELA QUE LEGO A LA COMUNIDAD DON FRANCISCO KING RONDERO
·        ESTOS IMPORTANTES MEDIOS DE COMUNICACIÓN, SON EJEMPLO PARA LA NACION  Y EL DESARROLLO EN LA DEMOCRACIA
·        POR LA CALIDAD DE SU PROGRAMACION GARANTIZA EL IMPULSO DEL COMERCIO EN EL ESTADO.
·        FUE MAESTRO DE MAS DE DOS GENERACIONES DE PERIODISTAS.
·        CUANDO HACIA SUS ENTREVISTAS, SIEMPRE TENIA EN LA MANO DERECHA EL MICROFONO Y EN LA IZQUIERDA LA CONSTITUCION.
·        HOMBRES COMO EL, HAN DEJADO SU HUELLA CONTEMPORANEA EN BAJA CALIFORNIA SUR.
·        LA “HONESTIDAD ES LA MEJOR VIRTUD DEL HOMBRES”, DECÍA DON FRANCISCO KING.








Don Francisco King Rondero un hombre ilustre que fue adoptado por Sudcalifornia, y a su vez, el adoptó esta tierra como suya, fundó aquel memorable 15 de Junio de 1956, la estación pionera XENT Radio La Paz.... y el 3 de Junio de 1968, fundó el primer centro de Televisión XHKTV Canal 10.  Dos importantes medios de comunicación, que actualmente cuenta con una plantilla de sesenta trabajadores que son el sustento del mismo número de familias, y que dirige dignamente la Señora Guadalupe Lucero Alvarez.  Somos los pioneros en Sudcalifornia, gracias a su preferencia XENT Radio La Paz. Cumple hoy 15 de Junio 47  años y el anterior 3 de junio este Centro de Televisión XHKTV Canal 10 cumplió 35 años.  Casi cinco décadas de informar con veracidad a la gran familia sudcaliforniana.

Fue por la década de los 50”s ... tiempos de bonanzas en aquella Paz de antaño,,, enamorado a través de una tarjeta postal de un bello paisaje en La Paz, una mañana de verano para fortuna de los sudcalifornianos, llegó a esta paradisiaca tierra de promesas Don Francisco King Rondero, quien traía las alforjas repletas de esperanzas, trabajo y honestidad; y en el corazón la flama ardiente de la justicia; un hombre cabal, a toda ley , un luchador social quien vino a fundar la primera radiodifusora comercial y luego el primer centro de televisión canal 10 que sirvieron entre otras cosas para un cambio total dentro de la política de Baja California Sur; e  impulsar el desarrollo del antiguo territorio; así como a encender la chispa de lucha en los Sudcalifornianos.

Don Francisco King con su ejemplo personal de honestidad y valor civil, supo fomentar el espíritu cívico de aquel pueblo dormido, entregándose a él, en la defensa de las injusticias y en las luchas sociales, hombro con hombro con el pueblo para cambiar el rumbo de la política territorial a través del FUS, así como una pléyade de Sudcalifornianos hasta culminar con la fecha histórica de “Loreto 70 ... Gobernador nativo o con arraigo, “ y hasta convertirse en estado este bello girón de la patria.


Antaño en La Paz al vuelo de las gaviotas y devenir de las olas, los ojos del campanero, el güero Gilberto, en la torre del Vigía del histórico muelle fiscal a través del largo y negro catalejo  avistaba al buque de carga y pasaje de la marina mercante, toda una época de oro en La Paz, “El Santa Providencia”, el que transportaba entre otras muchas mercancías el equipo de XENT Radio La Paz.  Luego luego, el campanero con gran alegría movió los gallardetes correspondientes dándole vuelo a la campana, anunciando la llegada del ansiado barco el que inundó con su inconfundible pitido todo el puerto de La Paz... en la blanca arena, bajo la fronda del gran pino, los estibadores con sus paliacates anudados al cuello y su borriquete al hombro saltaron de gusto, pues había trabajo para sacar el jornal diario.

El novedoso equipo de radio era de una potencia de 5000 watts, el que vino a revolucionar positivamente a los habitantes de aquella Paz del romance y del ensueño... potencia suficiente para tener comunicada e informada de las noticias más relevantes a toda la península.  El primer micrófono era de punta de diamante de la RCA y la primera voz que se escuchó y que inundó todos los rincones de sudcalifornia  aquel histórico 15 de junio de 1956, fue  la de Ignacio del Río con el sentido poema de Fernando Jordán, “Calafía”, y la bien modulada voz , tan querida e inconfundible de Don Pancho King Rondero que llenó de alegría los corazones de todos los habitantes de La Paz y rancherías aledañas conquistándolos desde ese instante... inolvidable voz del recuerdo que estaba y que está presente en todos los hogares desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche, con su música de buen gusto selecta, con programas culturales, publicitarios y noticieros que mantuvieron y mantienen informada a la comunidad paceña ayer como hoy .

“XENT RADIO LA PAZ, EN LA COLINA DEL SOL FRENTE A LAS PLAYAS DEL MAR BERMEJO”.

Algunos de los primeros reporteros y locutores que con profesionalismo abrieron brecha en el noble quehacer de informar sentando las bases de estos prestigiados medios de comunicación que fueron creados para servir al pueblo, por Don Pancho King y siempre a su lado hombro con hombro la señora Lupita Lucero Álvarez, Oscar Manuel López Arvizu, Román Pozo Méndez, Armando Trasviña Taylor, Max Rodríguez, Marcos Muñoz, Luis Salazar, Rubén Villarreal Almazán , Mary Nogales, Raquel Romo, entre tantos otros, y los técnicos Don Raúl Arechiga y Don Ricardo Hernández Hoyos

Parte de la filosofía de Don Francisco King decía que:” El radioescucha no tiene porque sufrir la audición. Para motivar su estado de ánimo hay que ser honestos con ellos; lo que se diga tiene que ser cierto, hay que tener cuidado de que no haya estridencia y exageración”, fue la regla de oro y que a la fecha la señora Lupita Lucero tiene buen cuidado de que se cumpla esta normatividad de la empresa.  Son incontables los beneficios de gran trascendencia que se han logrado en bien de sudcalifornia a través de XENT Radio La Paz y XHKTV Canal 10.

El 5 de Septiembre de 1989, fue fatídico para los habitantes de sudcalifornia Don Francisco King Rondero cerró sus ojos y su boca calló para siempre... “Muero tranquilo”, dijo “porque amo a Baja California Sur, siempre luché con honestidad”, fueron una sus últimas palabras; a su sepelio el pueblo se volcó y acudieron más de 4000 personas Su cuerpo está sepultado en su rancho la herradura; su alma está en el cielo y su recuerdo está latente en el corazón de quienes lo recordamos con eterna veneración y gratitud.

.... Antaño...por el desvencijado puentecito de crujientes maderas engalanado de manglares y por los polvorientos y pedregosos caminos de la colina del sol y de las callecitas empedradas de La Paz, con su estandarte de la razón y la justicia Don Francisco King Rondero cabalgaba en su brioso corcel... resaltando su imagen en los rayos dorados del sol.


Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…

*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*


jueves, 5 de abril de 2018


LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“EN TU CUMPLEAÑOS...PARA TI AMIGA DE SIEMPRE...MATILDE V. ABAROA...ESTAS GRATAS REMEMBRANZAS”.


         Querida Maty....se me inundó de dicha el corazón ese día de tu cumpleaños...hasta parecía que escaparía de mi pecho...y  ¡cuánta alegría sentí al verte allí tan contenta rodeada de tus lindas hijas!, demás familia y amigos en ese grato convivio familiar...y al entonarte las mañanitas en los primeros minutos del día cinco de abril, no pude evitarlo, y los ojos se me rasaron de lágrimas...y a través de ellas, en un instante pasaron por mi mente aquellos momentos tan felices que compartimos juntas de nuestra infancia, de aquella Paz hermosa, tranquila de molinos de viento y de tantas cosas bellas; y me hizo recordar que alguna vez también fuimos niñas, con pobrezas y todo, ¡pero que felices éramos!, al igual que otros niños del ayer, fuimos las niñas más ricas del mundo, de ese mundo maravilloso comparado con el de ahora, en que los niños son adultos y no son dueños de su voluntad ya que la televisión los gobierna.

         No amiga, ni se compara con aquellos juegos recreativos en los patios inundados de aromas de los ricos guisados que nuestras madres hacían y que escapaban de la cocina, y en que la mente trabajaba y se convivía con los demás niños: como el matarile, la cuerda, a la matatena, la lotería, la oca, los encantados, el milano, la naranja dulce, entre tantos otros, y que decir de las narrativas de nuestros mayores con cuentos y leyendas, así como transmitiendo conocimientos empíricos a través de generaciones, para de alguna manera tenernos quietos pero que te hacían trabajar la mente. No cabe la menor duda que no hay nada más hermoso que la niñez, con todo lo emocionante de esa etapa, es sinónimo de felicidad del estado natural del ser humano.

         Si, Maty amiga...aunque nuestras sienes se van cubriendo de fina escarcha, también fuimos niñas, y aunque los juegos infantiles ahora son distintos, para los que vivimos una niñez normal ¡que grato nos resulta recordar a nuestros padres resolviendo todos los problemas! Esa noche maravillosa de tu cumpleaños quizás no pude expresarte todo lo que sentía en ese momento porque la emoción me embargaba y a través de ti mis ojos miraban en el pasado a aquella linda niña de ojos juguetones de mejillas sonrosadas, amplia sonrisa de calcetas y moños, tan noble y buena amiguita, compañera de aulas y de juegos en nuestra querida escuela la Rosendo Robles. Tengo el privilegio de ser tu amiga, desde el segundo año de primaria ¡y cuantas cosas compartimos “En la chango Robles”! como le decían, y que dirigía tan dignamente la ilustre, celebre y anecdótica  profesora Jesús Rollánd, con aquellos inolvidables maestros y compañeritos del ayer que al igual que nosotros hoy ya son felices abuelos o quizás algunos ya rindieron cuentas al creador. Si amiga, en esos momentos, estaban mis pensamientos, en todo aquel ambiente que compartimos juntas, la hermosa bahía de La Paz, la escuela, los patios de nuestras casas, las cocinas de nuestras madres con aquellos aromas, y qué decir de nuestra juventud. Los festejos del día del niño en la escuela Robles, eran únicos, tan sencillos y sin gasto alguno para nuestros padres, un paseo a las cristalinas y opalinas aguas de la bahía de La Paz, cuando todavía eran de la gran familia sudcaliforniana, era lo máximo, durante todo un año esperábamos esos momentos del día del niño, porque a pesar que crecimos prácticamente a las orillas de las playas entre los palmares, no era lo mismo, que compartir con todos los niños de la escuela y los maestros ese gran día tan largamente anhelado.

         ¡Al palmar precisamente!, donde reventaban sus olas hasta los troncos de las palmeras y los pescadores felices atracaban sus pangas atascadas hasta los bordes de aquellos productos del mar, que era el alimento diario de numerosas familias. Cuántos clavados nos tirábamos del pango “El Quino” de Don Pilarillo Carballo y de la palma doblada que caía al mar. Llevábamos de lonche una campesina, o torta…que era un birote o una semita con un trozo de carne, frijol o huevo, y una vita y la profe nos llevaba un canasto de tamales y un carro de paletas y para qué queríamos más si estábamos tan felices todo el muchachero metidos en las aguas sacando almejas y cayos de hacha o jugando en las blancas arenas atascadas de caracolitos y  conchitas. ¡Cómo olvidar aquella ocasión cuando llegaste tan contenta a  mi casa!, y yo jugaba trepada en el gran árbol, y tú me jalabas los pies a punto de tumbarme diciéndome ¡bájate, no seas tonta, mi mamá está haciendo tortillas de harina y mi tía le mandó de San Antonio un bote de mantequilla de rancho! Al escuchar eso, de un salto ya estaba en el suelo y jubilosas emprendimos la carrera cruzando el solar que separaba a nuestras casas.

         Y aquella otra ocasión cuando nos trepábamos en los grandes garapachos de caguamas ¡ya que había tantas!, y nos aventábamos de los paredones hasta el mar...pero, entre tantas cosas para mí, inolvidables es aquella en que nos pusieron una buena reatera y como me gusta recordarla. Aquella tarde pasaba por tu casa a recoger un bonito vestido de percal que me hizo tu querida tía Chepita Abaroa. Estabas tú en la banqueta de tu casa muy arreglada porque irías a una fiesta, y al verme preguntaste ¿a dónde vas?, voy con tu tía Chepita por un vestido, y sin más me seguiste, y en el camino hicimos planes y nos metimos al mar con todo y ropa...yo iba descalza pero tú hasta con calcetines y zapatos te aventaste al agua, estaba tan bonita la tarde, y el agua cristalina que blanqueaba la arena en el fondo del mar y los pececillos con los rayos del sol parecían cascadas doradas bajo el agua. Se nos fue el tiempo volando, mientras que en tu casa te buscaban para la famosa fiesta,  y nosotros felices nadando, pero cuando ya nos hartamos de estar en el agua salimos asustadas porque era ya tarde y como que agarramos consciencia de lo que habíamos hecho, y tu vestido y zapatos nuevos estaban mojados y yo hasta con todo y refajo estaba empapada tirititando de frío urdiendo que íbamos a decir.

         Íbamos muy asustadas y tú llegando a la puerta de tu casa empezaste a llorar haciendo un escándalo. ¡me empujaron los chamacos al agua, decías gritando!, y tu mamá nomás sonaba la cuarta... ¡que chamacos ni que ocho cuartos!, decía y zas se escuchaba el cintarazo, mientras yo pegaba la carrera rumbo a mi casa donde ya me esperaba el vasito de agua endulzada sobre la mesa para el susto, después de la cueriza...ni del vestido me acordé...pero quién nos quitaba lo bailado, ¿no?, ay amiga, que tiempos tan maravillosos los que nos tocó vivir...en que las mamás dedicaban por completo sus esfuerzos al hogar, y los niños nos ocupábamos de vivir la niñez con obligaciones y derechos y los padres se desvivían por la manutención de la familia, eso, en algunos casos ya pertenecen a un pasado, que ante la emancipación del mujer difícilmente volverán.

Hoy Maty amiga, muchos hogares se encuentran vacíos durante el día y que papá y mamá trabajan fuera de casa y se reúnen sólo por la noche preocupados por el consumismo para proporcionales a sus hijos comodidades, cosas materiales, descuidando quizás un aspecto muy importante, la formación interior del niño que en algunos casos crece vacío como lo está su casa, comparando el ayer y hoy, nosotras niñas al fin, que ricas éramos con tan poco y tanto a la vez. Siendo que ante las situaciones tan diferentes que hoy viven los niños sus pensamientos son distintos a los de los pequeños de ayer. Los papás del siglo pasado tenían el control de la vida de sus niños, y no sólo en cuestiones graves, sino también en cosas preventivas como el de no permitirle salir a la calle sin una persona mayor y estar al pendiente de sus amistades y compañías, ni el niño ni la niña tenían poder de decisión. La disciplina, la obediencia, y respeto a los mayores estaba sobre entendida. ¡Si hasta el bendito se les rezaba a los abuelos y padrinos!, pero no por ser antes otra época los peligros estaban lejos de la niñez, los roba chicos, decían, siempre han existido, y era el coco para obedecer y no andar en la calle, o sino, la amenaza de la madre ¡te va a partir un rayo! O ¡se va abrir la tierra y te va a tragar!, y que temor sentíamos, y presurosas obedecíamos. Así que Maty, amiga, la niñez actual aunque parece de venida de otro planeta, se ve feliz...el primer rasgo característico de esta generación es que a los pequeños, sus papás los visten desde recién nacidos con ropa de colores oscuros de actualidad: ya no se ven pañales, chambritas, baberos, gorritos y zapatitos en los patios en los tendederos, que antes se miraban tan tiernos.

         Y a medida que los niños empiezan a caminar, ellos mismos escogen sus atuendos inspirados en desfile de moda infantil o en la ropa que usan los menores que aparecen en televisión. Estos detalles son quizás los más significativos de este tiempo. Ser moderno significa estar a la moda. Estoy segura amiga que gracias a esa madre tuya, maravillosa, que fue Doña Quico Abaroa una mujer tan sabia, una maestra en el arte de la costura, el tejido y tantas otras cosas, es que tienes tú, una mente creadora, heredaste sus virtudes y de tus manos surgen hermosísimas obras artesanales, conocimiento artístico que transmites a tus innumerables generaciones de alumnos; y el que te forjaste en aquella Paz de antaño ejercitando tu mente creadora. ¡Qué diferencia!; cuando los pequeños ya pueden hablar de corrido, incursionan como sabios en los diversos juegos electrónicos, el Nintendo, por ejemplo, y comen ansias por tener entre sus manos el Internet, poco leen, poco inventan, mucho menos crean, y nada investigan, por eso su mente se mantiene sin entrenar, lo que más les atrae está en las computadoras y los celulares, ahí la información aparece cual cascada, y esto provoca que su escaso criterio se vayan formando con figuras y opiniones ajenas a la cultura de sus padres y la enseñanza de sus maestros.

         Todo lo que me ha hecho recordar y reflexionar este hermoso día de tu cumpleaños. Siento con gran tristeza sin temor a equivocarme que a la niñez de hoy le ha tocado vivir la época más peligrosa que la humanidad recuerde, es aterrador saber de pequeños que desde los siete años ya conocen la droga, es espantoso ver en los diarios fotos de niños que fueron arrebatados a sus familias cuyo destino puede ser la pornografía infantil, el tráfico de órganos, o solo Dios sabe cuántos peligros más.



         Para finalizar amiga, Maty, solo te digo por tu valiosa amistad, por aquellos días maravillosos de nuestra feliz infancia, que me regalaste, y de momentos tan gratos compartidos...no alcanzarían las páginas de este prestigiado diario para escribir tantas cosas de aquella Paz de antaño... ¡muchas felicidades amiga!

…y en aquella Paz de antaño, las niñas jubilosas jugaban en los árboles y en  la hermosa bahía de La Paz…

…Por el placer de escribir…recordar…y compartir…