lunes, 28 de agosto de 2017

LA PAZ  QUE SE PERDIO.          
POR: MANUELITA LIZARRAGA.


LA  CREACION DEL H. CUERPO DE BOMBEROS HOFFMAN....FUE SU PROMOTOR. .... LO MOTIVO EL INCENDIO DE LA TENERIA SUELA VIOSCA....NORBET HANNEL

  • FUE UN SABADO DE GLORIA DE 1959.
  • RAUL SANCHEZ CASTRO COMANDANTE DEL H. CUERPO DE BOMBEROS, UN HOMENAJE DEBERIA DE HACERSELE…CUANDO SE PUBLICO ESTA CRONICA TENIA 22 AÑOS DE SERVICIO…Y CONTINUA AL FRENTE A CASI 40 AÑOS…NO DEBE DE PASAR DESAPERCIBIDO ESTE LLAMADO…
  • FELICIDADES A TODOS LOS BOMBEROS DE AYER…DE HOY…Y DE SIEMPRE DE SUDCALIFORNIA Y TODO EL MUNDO.  

Fue por la década de los sesenta... el primer incendio de gran magnitud en La Paz, conmovió a toda la población al quemarse la tenería suela Viosca, terminando así toda una época de historia industrial y comercial, que dio fama mundial a Sudcalifornia por la calidad de la vaqueta que procesaba y exportaba a Estados Unidos y Japón, así como  al interior de la República...las lenguas de fuego se alzaban decenas de metros de altura iluminando toda La Paz...tibores con químicos y combustibles volaban al cielo...maderas y láminas del techo de la tenería suela Viosca crujían por el intenso fuego, rompiendo el silencio de aquella tranquila noche de verano sábado de gloria de 1959...la gente aterrorizada gritaba !se quema La Paz!...!se quema La Paz!... ¡Y NO HABIA BOMBEROS EN LA PAZ!... el incendio duro varios días...las brasas crepitaban... y con el viento se volvía a encender aquello. Fue toda una odisea apagarlo....sus habitantes estaban acostumbrados a que nunca pasaba nada extraordinario... época de la música, el romance, y molinos de viento... fue así como el señor Norbet Hannel Hoffman se propuso crear el H. Cuerpo de Bomberos por primera vez en La Paz.

Los bomberos fundadores aquel 27 de agosto de 1959, fueron además del señor Norbet Hannel Hoffman: Alfredo Fisher Montaño, Carlos de los reyes Rodríguez, Carlos Benton Moyron, Mario Cosío, Rafael salgado Castro, José María Romero Geraldo, Raúl Montaño, Luis Lara, Gabriel Salorio Martínez, Eduardo Hannel Cortez y Ramón García Araiza; siendo su instructor y entrenador el comandante Guillermo Velazco. Entusiastas jóvenes voluntarios que pusieron los pilares de la honorable corporación de bomberos, recibiendo en ese mismo año la primera máquina extinguidor marca mark, la que causo admiración a los habitantes de la época. El primer domicilio del H. Cuerpo de Bomberos fue el viejo garaje del policía municipal que estaba en el antiguo sobarzo; ahora es una biblioteca pública. En 1960, se instalan en Guillermo Prieto entre 5 de mayo Y Constitución; edificio proporcionado por el señor Kino y sus hijos. Toma el cargo de primer comandante el bombero Carlos de los Reyes Rodríguez; y Don Norbet Hannel Hoffman entrega el mando del patronato de bomberos a Don Alberto Alvarado Arámburo (Q.P.D.).

El primer domingo de enero de 1960, se incorporaron al H. Cuerpo de Bomberos la segunda generación de entusiastas jóvenes voluntarios, conscriptos todos ellos; Pedro Arias Venegas, Pedro Ceseña Osuna, Renato Campos Ochoa, Pablo López Zumaya, Carlos Domínguez Tapia, Eduardo y Manuel Benoit, Carlos Navarro, Eduardo Olachea Martínez, Rubén Castro Hirales, Manuel Ayón Higuera, Mario Enrique Ruiz Cota y Martin Cadena Hirales. Gracias a las gestiones de la inolvidable profesora Julia García de Ojeda, el H. Cuerpo de Bomberos se trasladó a un nuevo domicilio, a un aula de la escuela  Raúl A. Carrillo, sumándose la tercera generación de jóvenes voluntarios: Adán Enrique Ruffo Velarde, Alfredo Ríos Flores, Agustín Avena González, Ignacio Moyron Verdugo, Ignacio Flores Romero, Raúl Manríquez Zumaya, Jorge Ríos, Manuel García Martínez, Heber Alarcón, Rene Amador Moyron, Humberto Ramón y Cirilo Zumaya, así como José Rosario Verdugo entre otros.

En aquellos tiempos en que el hospital Salvatierra no contaba con ambulancia ni había cruz roja, el H. Cuerpo de Bomberos prestaba auxilio trasladando enfermos con una ambulancia tipo Cadillac. Los traga humos no solamente apagaban incendios, sino que son incontables las veces que han puesto su brazo para donar sangre, y así salvar vidas. Incontables también son las veces que nacían niños a bordo de la ambulancia y ellos ayudaban a traerlos al mundo. El bombero está preparado para todas esas emergencias. Han sido muchos los incendios de gran magnitud en que han intervenido a través de los años, desde su  creación en 1959; pero el más peligroso lo fue quizás el incendio de la planta termoeléctrica que estaba ubicada en Ramírez y Melchor Ocampo. En 1965 explotó la gasolinera de Don Chale Arámburo Mendoza, así como el 12 de julio de 1967, a la 7:30 de la mañana, se desplomo un avión DC3 de Aeroméxico sobre el hogar  de una familia atrás de la escuela Et-1 donde hubo varios muertos. La explosión del barco don Lorenzo en 1972, el que estaba atracado en el muelle fiscal cargado de combustible y también hubo varios muertos y como no recordar el gran incendio del C.C.C. palacio en 1980; labor infatigable sin duda alguna lo fue cuando el ciclón liza toco tierra aquel 30 de septiembre de 1976 a las 3:10 de la tarde, un hecho sin precedentes que enlutó a miles de familias destacando el altruismo de los bomberos, hechos que han quedado marcados en el recuerdo de los Sudcalifornianos.

Raúl Sánchez Castro, comandante de esa honorable corporación desde hace 22 años y delegado de la asociación de Jefes de Bomberos profesionales de la República Mexicana, A.C., dijo con justa satisfacción; que aún quedan muchas metas por lograr, y que gracias al invaluable apoyo de la comunidad, autoridades de gobierno, y donaciones de “LAS CIUDADES HERMANAS” actualmente el H. Cuerpo de Bomberos cuenta con55 elementos activos, 7 motobombas, camiones, extinguidores, 2 carros bomberas cisternas, 2 ambulancias, 1 camión escalera, 2 carros para rescate, 2 pick up como apoyo, 1 patrulla, así como equipo hidráulico pesado para extracción; añadiendo el comandante que, constantemente tiene gente joven que con gran entusiasmo se están preparando como voluntarios para bomberos, así como estudiantes del Conalep que prestan su servicio social en esa corporación y se inclinan por la vocación de servir a su comunidad, se les dan cursos de capacitación para bombero en México, así como en el extranjero. Termino diciendo el Señor Sánchez.












!Muchas felicidades al H. Cuerpo de bomberos!, que el 27 de agosto de 1959 fue fundado, y cumplen un aniversario más...41 años de su creación; así como felicidades también a los traga humo ya fallecidos los que se recuerdan:  Norbet Hannel Hoffman, Pablo López, Carlos Domínguez Tapia, Ignacio Moyron, Juan Manuel Verdugo, Rene Amador Moyron, Juan Manuel Meza Betancourt, Ignacio Flores Romero, Salvador Cadena Carballo, Mario Enrique Ruiz Cota, Jesús Jorge Morales, Salvador Ruiz y Carlos Cota Downy, (Don Chalito Cota).

¿Qué es un Bombero?

Es un hombre como tú y como yo,                                  Un Bombero no guarda rencores
Es el que vive en aquella casa,                                         Ni agita banderas
Con la mente despierta de un niño,                                  Ni vocifera obscenidades
El que nunca se recuperó de la emoción                          Pero si honrará
Que provocan las sirenas, fuegos y peligros                      La memoria du sus compañeros 
Con defectos, preocupaciones                                         Caídos
Y sueños no realizados                                                    El Bombero no habla de la
Pero con más bondad que la mayoría de nosotros.          Hermandad de los hombres
                                                                                          ¡LA VIVE!,
¡Eso es un Bombero!                                                      ¡Eso es un Bombero!

El que brinda su mejor esfuerzo                                        Es un hombre que responde 
Cada vez que suena la alarma                                            A la sonrisa de los niños
El que es a la vez el mas, y el menos                                 Por que ha tenido en sus manos
Afortunado de los hombres                                               A pequeños cuerpos 
El que sabe el valor de la vida                                           Que nunca volverán a sonreír
Porque ha sentido el poder                                                Es un hombre que disfruta los
De las fuerzas violentas sin control.                                  Placeres sencillos de la vida
                                                                                           Como un saludo tuyo
¡Eso es un Bombero!                                                         O una taza de café caliente
                                                                                           Para el conjunto de huesos y
                                                                                           Músculos, exigidos más allá
                                                                                           Del deber.

                                                                                          ¡Eso es un Bombero!



…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…

*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*






viernes, 25 de agosto de 2017

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA.
DON BERNARDO LIZARRAGA TIZNADO…INTREPIDO Y VISIONARIO COMERCIANTE DE LA PAZ QUE SE PERDIO.
A MI PADRE…CON TODO MI AMOR…RESPETO, AGRADECIMIENTO Y ADMIRACION…
• EL ANTERIOR 20 DE AGOSTO CUMPLIO 103 AÑOS A SU NACIMIENTO A LA VIDA TERRENA…Y NACIO A LA VIDA ETERNA EN LA PRIMAVERA DEL 21 DE MARZO DE 1993…FUE UN HERMANO, ESPOSO, Y PADRE EJEMPLAR…Y COMO AMIGO FUE MUY AFORTUNADO.
• PRODECEDENTE DE LA TIERRA DEL VENADO, LAS OLAS ALTAS Y LA TAMBORA, MAZATLAN SINALOA…LLEGO A ESTA HERMOSA CIUDAD DE LA PAZ DON BERNARDO LIZARRAGA TIZNADO.
• CON LA INQUIETUD Y LAS ENERGIAS PROPIAS DE UN JOVEN DE ESCASOS 23 AÑOS, TRAIA EL CORAZON REPLETO DE ESPERANZAS Y MUCHAS GANAS DE TRABAJAR…Y QUEDO CAUTIVADO CON LA BELLEZA Y TRANQUILIDAD DE LA PAZ, DE SUS GENTES Y SUS BUENAS COSTUMBRES, DECIDIO SEPULTAR SU CORAZON Y SUS RAICES EN ESTA TIERRA BENDITA DE DIOS.
• FUE DE LOS PIONEROS MAYORISTAS EN LA PAZ EN EL RAMO DE LA FRUTA, LA VERDURA, LEGUMBRES Y DEMAS, Y PRIMERO EN TRAERLAS DE MAZATLAN A LA PAZ LO QUE FUE UNA NOVEDAD LAS PIÑAS, EL PLATANO, PORTALIMON, MANZANO, MACHO Y COSTILLON.
• EL INCONFUNDIBLE PITIDO DEL BARCO MERCANTE “LA ESTRELLA COSTERA”, INUNDO LA CIUDAD DE LA PAZ…Y JUBILOSAS MI HERMANA MARIA DE JESUS Y YO CORRIMOS POR TODO EL MALECON RUMBO AL MUELLE FISCAL, A SU ENCUENTRO… ¡Y QUE SORPRESA! Y UN REVUELO HABIA EN EL MUELLLE…UN CERRO EN FORMA DE CARACOL DE GRANDES Y HERMOSAS PIÑAS ESTABAN APILADAS EN EL PISO DEL MUELLE, Y UN GENTIO A SU ALRREDEDOR PELEANDOSE POR LAS PIÑAS…Y MI PADRE CON SU PREGON ¡SABROSAS Y RICAS PIÑAS A PACHUCO!... NO LLEGARON A LA CIUDAD LAS PIÑAS AHÍ MISMO LAS VENDIO Y MI PADRE NO SABIA QUE HACER CON TANTO BILLETE, SE AMARRO EN LOS TOBILLOS LOS PANTALONES Y LOS PUÑOS DE LAS MANGAS DE LA CAMISA Y AHÍ MISMO SE METIA EL DINERO LO QUE SE VEIA MUY CHISTOSO, PORQUE ESTABA FORRADO DE BILLETES…QUE TIEMPOS.
• SI, MI PADRE NO NECESITO MUCHA ESCUELA PARA SER UNA GRAN COMERCIANTE Y NEGOCIANTE…ASI TENIA QUE SER…ERA DE SINALOA…ERA LIZARRAGA.
…Eran los tiempos aquellos de La Paz de antaño a finales de la década de los 40…la hermosa bahía de cristalinas y verde azules aguas estaba inundada de embarcaciones de vela y en el cielo graznaban alegremente las aves…y en el histórico y legendario muelle fiscal hacían cola los históricos también barcos mercantes para atracar en él, para el desembarque, y el embarque de las diversas mercancías…la pesca de la madre perla empezaba a morir, y estaba en su auge la pesca del tiburón para su explotación y comercialización de su hígado…eran los tiempos de la música y el romance y de tantas otras cosas bellas en La Paz que se perdió…y de pronto, en la torre del vigía y el campanero del pueblo empezó a sonar con grandes estruendos…el güero Gilberto con sus gallardetes y campanas al vuelo anunciaba el avistamiento del legendario e histórico barco mercante “El Edna Rosa”, alias “La Señorita”; de la que presuroso saltó al muelle el joven Bernardo, y donde lo esperaban sus amadas hermanas María, y María de Jesús; así como su cuñado Don Bilibaldo De La Peña dándole la bienvenida, y quienes lo habían invitado a venir a trabajar en sus prósperos negocios…el joven Bernardo al momento quedó cautivado con el encanto del recibimiento y aquel entorno…y pensó…aquí me quedo…y se quedó.
Don Bernardo nació en el pintoresco pueblo de Siqueros Sinaloa al otro lado del rio “la peña hueca”, el 20 de agosto de 1914. Fueron sus padres Don Tomas Lizárraga Lizárraga de oficio ganadero y Doña Santana Tiznado Velarde de amplios conocimientos medicinales herbolarios siendo el, el tercero de cuatro hermanos; María, la mayor; María de Jesús, Estanislao, el más chico quien fue de los primeros taxistas en La Paz. Quienes crecieron al amparo de sus padres bajo las estrictas normas de la educación y las buenas costumbres de la época, dedicados a trabajar en el campo y la pesca en el rio “La peña hueca”. En su tierna juventud Bernardo fue gran amigo y compañero de andanzas de su primo Don Cruz Lizárraga. Contrajo matrimonio con la señorita Juana Álcaraz Garate, nativa del Rosario Sinaloa y Dios bendijo su hogar con siete hijos: Concepción, Ana María, Lupita+, quien falleció a los tres años; Carlos, María de Jesús, Manuela y María de la paz la que nació en esta ciudad de La Paz.
La familia era ya grande, y los recursos pocos; parra esto, sus hermanas mayores María de Jesús y María, quienes se habían venido primero a esta hermosa ciudad de La Paz al finalizar la década de los 30, y la tía Chuy contrajo matrimonio con el señor Bilibaldo De la Peña, un hombre muy noble y trabajador, e invito a mi padre a que se viniera a trabajar con él; y fue así como si vino a La Paz con la finalidad de prosperar y dar una mejor vida a su familia, la que quedó allá en Siqueros Sinaloa quien quedó al amparo de las abuelas materna y paterna, Santana y Francisca Garate Lizárraga, y mi padre mandaba dinero para el sostenimiento de la familia, y viajaba periódicamente a Mazatlán cuando los barcos hacían muchos días de navegación…eran los tiempos aquellos.
“La popular” era la licorería de mi tío Billy De la Peña donde se vendía además de variados licores el tequila de barril, y mi padre era el encargado de su manejo, lo envasaba en burritas, medias, y litros…era el gran negocio…acudían pescadores y mineros a intercambiar sus productos por tequila, así como la demás gente del pueblo…y claro, a mi padre le encantó el tequila, a quien no de aquella época, y a la de ahora también, y se hizo tomador. Como anécdota decía “que le gustaba tanto el tequila que le daban ganas de meterse a bañar en los barriles con él”. Comerciante como era, se iba a las orillas de las playas a esperar a los pescadores que regresaban después de mucho tiempo con pacas de pescado seco, de lo mejor: mero, garropa, estacuda, pargos y demás, y se los compraba y se echaba las pacas a los hombros y surtía los puestos del mercado, Madero el que estaba en sus inicios ya que se inauguró en 1931, o 37 no recuerdo bien durante el gobierno del general García de Alba…así como surtía también a otros tendajones…había muchos tendajones en La Paz, y así eran los inicios del comercio de mi padre, fayuqueando. Se iba a las huertas donde sembraban verduras entre ellas los bledales, y rentaba un carretón tirado por briosos corceles para traer los productos de la tierra madre que generosa fluía el alimento…y cajón al hombro lleno de verduras surtía los puestos del histórico y legendario antiguo mercado madero…puros billetes de aquellos y monedas de plata 0.720 traía llenas sus bolsas del pantalón mi padre…era Don Bernardo Lizárraga Tiznado un próspero y visionario comerciante que llegó a La Paz un día. Vivía al amparo de sus hermanas mayores y de su cuñado, estaba soltero en La Paz y era muy trabajador…un buen partido para las mujeres casaderas de aquella época.
Mis queridas tías, sus hermanas María y María de Jesús siempre sabias se empezaron a preocupar de que su hermano estuviera aquí sin su familia, y luego luego le mandaron traer el candado, su esposa Juanita y cinco hijos: Concepción, Anita, Carlos, María de Jesús y su servidora de escasos ocho meses, y mi adorada y sabia abuela paterna Doña Anita…eran los años aquellos del 45…recién terminada la segunda guerra mundial…y también llegamos en el “Edna Rosa” alias “La señorita”…tiempos de jauja y también de enfermedades…la tuberculosis se enseñoreaba en todo el mundo y La Paz no era la excepción…mucha gente moría de esa enfermedad y las casas ardían por todas partes…la ciudad blanca le decían a La Paz en aquel entonces, porque en su mayoría las casas cercas y troncos de árboles estaban pintados de blanco, encaladas les decían para contrarrestar los efectos de la enfermedad, y mi padre se preocupaba porque estuviera muy bien alimentada su familia y proveía de lo mejor, que era lo que el vendía y andaba en ese medio, entre agricultores, pescadores y ganaderos…y mi perro viejo el pachuco era su compañero de andanzas, decían sus amigos que hasta hablaba con el perro.
Eran los años aquellos del 49…vivíamos en la evocadora casa de piedra por el barrio el choyal…ya estaba yo en el parvulito Carlos A. Carrillo…empezaban a pavimentar la avenida 5 de mayo, y la estatua del gran héroe de la patria general José María Morelos y Pavón, se enseñoreaba con toda su majestad en la calle 5 de mayo y licenciado primo verdad…la que a mis escasos cinco años me daba mucho miedo, y por esos rumbos no caminábamos…y la vida en aquella Paz de los molinos de viento continuaba tranquila y hermosa con carretones uno que otro vehículo por las empedradas callecitas inundadas de aquellos ruidos del ayer, pitidos de barcos mercantes, de la tenería suela Viosca y la industrial, así como de pregoneros tocando puertas de casa en casa vendiendo el pan en canastos sobre un yagual en sus cabezas, y los palanqueros con pescado y caguama fresca, así como el marchante palanca al hombro con dos enormes canastas vendiendo verduras y frutas de los huertos, y el papaloteo de los molinos de viento agitados por el suave y fresco airecillo de leyenda del Coromuel, así como el chirriar de rondanillas sacando agua de los pozos, entre cacareos de gallinas y alegre trinar de los pájaros canores…
Por vicisitudes de la vida mis padres se separaron cuando tenía yo escasos ocho añitos, conchita mi hermana la mayor estaba recién casada, Anita y Carlos en plena juventud, y María de Jesús, María de la paz y yo las más chicas de 10,8 y 6 años…y a enfrentar el cambio de vida…muy afortunado mi padre contrajo nuevas nupcias con la señorita Santa Armijo una jovencita muy agraciada, y como toda sinaloense mujer muy trabajadora y Dios bendijo su nuevo hogar con cuatro hijos; el primero, un hermoso y robusto niño al que Dios lo recogió a temprana edad y se llamó Jesús Bernardo; luego vino mi hermano Abraham, y enseguida, la niña más hermosa que mis ojos han visto mi hermanita Santa; era una sonrosada pelotita de carne de cabellos afros y muy rubio, ojos rasgados y verdes como los de mi abuela paterna, y desde luego fue la locura de mi padre; para variar la niña era gemela y desafortunadamente su gemelita murió al nacer…eran idénticas, iguales de hermosas.
Santa, una persona muy bondadosa y noble, que siempre nos dio un trato muy cariñoso, trabajó hombro con hombro con mi padre, ya que también ella era comerciante y de las buenas. Mi padre se asoció con mi tío Mariano Lizárraga y le entraron de lleno al comercio de mayoreo que traían la mercancía de Mazatlán a La Paz en los barcos mercantes…fue a principio de la década de los 50 el comercio en su auge en La Paz con los históricos y legendarios barcos de la marina mercante, el muelle fiscal en todo su apogeo…mucho trabajo y bonanza para jornaleros, estibadores y alijadores…los barcos no se la acababan ni los trabajadores tampoco, mucho movimiento comercial en esa área del legendario muelle fiscal con su torre del vigía y el campanero del pueblo. Mi padre traía frutas, legumbres y variadas mercancías, y mi tío Mariano llevaba de La Paz a Mazatlán ganado, burros, mulas y caballos…tiempos de jauja en La Paz.
Fue tanta la prosperidad de mi padre, gracias a Santa y se dedicaron a trabajar los dos y pusieron un negocio establecido por la 16 de Septiembre entre Revolución y Madero que se llamó “Frutería Lizárraga”, luego fue insuficiente y se estableció por la Revolución entre Reforma y 16 de Septiembre donde vivieron muchos años y donde nació mi hermanita Santa, la que cuando tenía tres añitos era una hermosa muñequita y alegraba mi juventud, cantándome el “dominiqui” desde que nació ganó mi corazón; ahora es una ilustre y prominente maestra y madre de familia, y de quien mi padre y su Santa madrecita se fueron de esta tierra muy orgulloso de ella, y de su hijo Abraham, también un excelente maestro; y yo desde luego que estoy muy orgullosa de ellos dándole gracias a Dios a la vida y a mi padre por mis hermanos y hermanas que me regaló.
Luego de un tiempo mi padre compró el edificio donde ahora está el prestigiado periódico el Sudcaliforniano, ahí vivió por muchos años y también tenía su frutería y tienda de abarrotes “Rorri” así le decía de cariño a la niña; luego le vendió el edificio a El Sudcaliforniano y se estableció por el esterito por mucho años con su tienda de abarrotes y frutería “Rorri”. Siempre con el invaluable apoyo de su esposa crecieron a sus hijos y les dieron la noble carrera de profesores siendo ahora mis hermanos maestros de vocación y de gran prestigio, con una bonita familia. Mi padre acudió al llamado del Señor como él quería…en el equinoccio de la primavera el 21 de Marzo de 1993…Dios guarde su alma, y nosotros su recuerdo.
…y por aquellas callecitas de La Paz de antaño…cajón al hombro lleno de frutas, verduras y pescado seco…aquel aguerrido comerciante…Don Bernardo Lizárraga Tiznado, a quien su amigo y primo Don Cruz Lizárraga lo bautizó en su juventud allá en el Recodo, con el apodo de “EL TEJUAYO”, llego de Mazatlán a La Paz un día…y sus amigos locatarios del antiguo mercado madero como “EL GARROPA” que porque le gustaba mucho la garropa y era el pescado que más vendía…seguido de su gran amigo y compañero de andanzas su inseparable y legendario perro el pachuco…pregonaba sus mercancías surtiendo los puestos de los locatarios…
…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…







LA PAZ QUE SE PERDIO.
POR MANUELITA LIZARRAGA.
“LA PAZ...PARAISO DE MIS RECUERDOS… Y MI ABUELA”.
(LA FRONTERA DEL PENSAMIENTO EN LO REGIONAL).
Como luciérnaga, la chispa del cigarro del “tigre” que fumaba mi abuela se perdía en aquella oscuridad, preludio de un bello amanecer...El balde de nixtamal pesaba, y el fiel perrito por delante guiaba nuestros pasos...Somnolienta aun y temerosa apretujaba mi muñeca de trapo envuelta en el morral de Ixtle para el mandado...Nos dirigíamos, como Todos los días al antiguo mercado Madero...Corría el año del 49...Estaba en proceso de empedrado o pavimentación la calle 5 de Mayo...vivíamos por el barrio el Choyal. – Ay Abuelita que oscuro esta el camino que ni el perro se ve... – ¡Pos como se va a ver el “pachuco” si es prieto como la noche! – Tengo miedo y tengo frío. – Pues aprieta el paso para entrar en calor.
El barrido de las calles con escobas de varejón de dátil por las mujeres de la época a esa hora de la madrugadita ahogaba nuestros presurosos pasos... El aroma a flores y a tierra mojada golpeaba agradablemente nuestra nariz...El chirriar de rondanillas y tambazos, jalando agua de los pozos, así como el tong tong de los molinos de viento se escuchaba...Pero no lograban apagar el canto de grillos y gallos que inundaba aquel ambiente de bello amanecer otoñal. – Nanita, por estas casas dicen que espantan. – Pues no voltees a verlas, no vaya a ser que te pegues un susto y tenga que darte té de palo de Brasil para el mal de espanto. La tiendita de don Chemita aun estaba cerrada, pero dentro de ella se escuchaban voces y se percibía el aroma a café de grano a nuestro paso. –Por que huele tanto a barro abuelita. – Es que los Yaquis del rumbo del panteón han de tener una quemazón de ladrillo. – Y quienes son los Yaquis, nanita. – Gente grandota y prieta pero muy trabajadora que llegaron un día de por los rumbos de Sonora con sus costumbres y tradiciones y fundaron el Esterito, a veces bailan en la plaza muy chistoso, que la danza del Venado, los matachines y no se que cosas mas; y ya no le haga al preguntón por que no se mucho de los Yaquis, solo se que son pescadores, hacen ladrillos, artesanías de carey y concha de mar. A mi corta edad yo no entendía que era todo eso pero me parecía muy bonito la palabra Yaqui y Carey. ¡Que madrugadora era la gente de La Paz!, al igual que nosotros, sus pasos se empezaban a escuchar, pues el mercado Madero lo abrían a las cuatro de la mañana. Caminábamos por la calle Independencia y al cruzar la acera mi abuelita volteo sobre su izquierda rumbo a la calle Reforma, señalando a la distancia: “Allá va Don Miguel Miranda, seguramente va a la tenería a su trabajo, pues tiene un alto cargo allí”. La silueta de un alto señor con sombrero se miraba en aquella oscuridad alumbrando con una lampara de mano, ya no quise preguntar que era tenería por que empece a sentir miedo.
La mañana seguía oscura, íbamos llegando por la casona de mis temores frente a la huerta de dona Elena Verdugo, aquella dulce viejecita que una vez nos reprendió a mi hermanita y a mi dándonos una buena lección cuando saltamos a su huerta y cortamos naranjas amargas. La blanca casona con escalinata en el portal sostenido con hermosas columnas, causaba miedo los huecos de las ventanas y de la puerta, y flameadas de tizne sus paredes parecían cuevas oscuras...Por muchos años la casona estuvo abandonada la gente decía que espantaban, y hasta la fecha según espantan, que las almas andaban en pena por toda la casa...Y en esas condiciones la gente de aquel tiempo sacaba la vuelta el pasar por allí; fueron varios los asustados que los espantaron. Mi abuela fue una de ellas. En una ocasión jugaba yo con mi muñeca de trapo y mi perro viejo tras el petril de la encalada hornilla de lumbreantes tizones y escuche que mi abuelita le decía a mi madre: “Juanita, no quiero que oiga la niña lo que voy a decirte, por que se va a asustar y no me va acompañar al mercado. No vuelvas a pasar de noche por la casona, por que acabo de ver en el portal una mujer grandota vestida con ropajes largos y negros, el pelo brillante ondulado cayéndole hasta los hombres, no le vi el rostro pero cosa buena no es por que vestía de negro.” Pero el perro y yo ya habíamos escuchado aquello y al pasar por la casona a esa hora de la madrugadita y recordar la platica con mi madre, sentí miedo. – No voltees para allá, mejor voltea para la huerta de doña Elena que esta dando vueltas el molino y saca grandes chorros de agua...El aire helado de los dos tiempos que corría pegaba en nuestros rostros...Y deshojaba los arboles poco a poco. – Nanita y por que están tiznadas las paredes de la casona del portal y toda por dentro? – Es que la quemaron por que murieron varias familias enfermas de tiz. – Y que es tiz?, abuelita. – Pues estaban tísicos o tuberculosos, una enfermedad muy mala que ha matado mucha gente en todo el mundo y aquí no se han escapado, por eso hay varias casas quemadas en La Paz, y luego las encalaban pintándolas de blanco. “La ciudad blanca” le decían a La Paz antes, por los años de los 30’s y 40’s por que sus casas en su gran mayoría estaban pintadas de blanco, y la “pelona”, o “la muerte siriquisiaca” tenia mucho trabajo a causa de esa maligna enfermedad. – ¿Es cierto que espantan aquí abuelita? - ¡mjj! El pachuco atento camelaba para la casona como presintiendo que algo iba a ver y yo miraba de reojo apresurando mas el paso recordando las grandes llamaradas que se hacían cuando quemaron las casas a los alrededores de la casa de piedra donde vivíamos y pensando que si mi madre se daba cuenta de que mi hermanita y yo sacamos de entre las cenizas y escombros con un palito unos juguetes y los enterramos entre los laureles, la pela que nos iba a poner y hasta al perro le iba a tocar la zurra, desde luego nos iban a dar un vaso de agua endulzada para el susto después de la cintariza.
De pronto, al llegar al preventorio donde fue antes la casa de gobierno, y ahora es un jardín de niños y el centro de salud, una refusilata de chicotes se escuchaba y el presuroso trotar de caballos jalando un carretón negro que nos lleno de espanto al perro y a mí. – ¡No te asustes!, dijo mi abuelita, es la carroza que se lleva los difuntos al panteón, que raro que ande a esta hora de la mañana – Mire nanita allá se divisa la “perica” en el sobarzo! Eran un carro rojo como ambulancia que le decían la “julia”, también, y en ella se llevaba a los borrachitos al “tanque”, “tambo” o “al bote”, le decían a la cárcel. Lo que mi abuelita no sabía que en el corral de la cárcel mi hermanita y yo camelábamos por un agujero del cerco por que nos encantaba ver a los toros cebús que allí había y encaramarnos a las matas de zarzamora a cortar las moras. Y en esa casa tan grande que es abuelita. – Es el preventorio donde asisten a los niños de los padres que están enfermos de tiz, los alimentan, los curan y los enseñan a labrar la tierra, así como les dan educación y sobre todo cariño. Esa huerta que ves allí son verduras y hortalizas que siembran ellos mismos para su alimento, y están aquí hasta los doce años, y esta es la huerta de los Flores, y esa casa de cucurucho, de ladrillo allí viven el profesor Domingo Carballo y su familia, también tienen huerta. El molino daba vueltas y en la huerta de los Flores donde ahora esta la fabrica de hielo de la “monarca” había yo escuchado a mi Tío Lao que también espantaban así como en las huertas de los Isais y en la casa de porche de piedra gris en la esquina de Guillermo Prieto e Independencia pero me quede callada con mis temores, porque además había escuchado que por donde esta la librería y papelería Agruel todo eso había sido panteón y por eso espantaba por todo aquello. En realidad íbamos caminando por donde todo eso asustaba. Ya íbamos pasando por con don Chavalito Ibarra, aquel tierno viejecito de sombrero y dulce mirar quien al ver pasar a las muchachas les tocaba bonitas canciones con su música de boca, que vendía santitos, también muñecas de trapo y muchas cositas mas que tanto gustan a los niños y al dar vuelta por la estrella polar la que fue casa Cunningham y ahora es Importaciones Mary, mi abuelita dijo “ ya párele de preguntar por que de aquí hasta la lonchería de don Conrado de la Peña ya no quiero hablar, me voy a chupar otro cigarro.” Y Diciendo y haciendo encendió otro cigarro del “tigre” y continuamos caminando en silencio por la empedrada calle Revolución. ¡Cuántos molinos de viento había en el corazón de La Paz! 1,250 molinos había, y le decían “LA CIUDAD DE LOS MOLINOS DE VIENTO”. Todas las casas tenían su molino y su huerta, y la que no tenía molino, tenía su pozo de agua con rondanilla o cigüeña.
El canto de los gallos empezaba a morir rompiendo aquel silencio el trinar de los pájaros...columnas de humo arropaban los techados, y una tronazón de talones se escuchaba a nuestro paso acompañado del alegre pregón de los palanqueros gritando y tocando puertas “!pescado fresco y barato a 75 la sarta!; ¡caguama a tostón el cuarto y a pachuco el pecho!; ¡lisas tatemadas a dos por 25 centavos! Y ¡callo de hacha a 3 por 10!”. El pescador con su paliacate amarrado en la frente vestido pulcramente de blanco, el pantalón cortado debajo de la rodilla, con la camisa amarrada a nudo en la cintura, con sus partidos pies recorría las polvorientas y algunas empedradas callecitas de La Paz con su palanca de raíz de mezquite al hombro donde pendían las sartas de pescado fresco colgados en cogollos de palma y en su mano llevaba una canasta tejida de palma también atascada de enormes callos de hacha que inundaban la orilla de nuestra hermosa bahía de La Paz., donde abundaba el alimento diario. – Son los palanqueros del Esterito, dijo mi adorada y sabia abuelita, sacándose el cigarro de la boca, y continuo diciendo, señalando a la distancia y aquel señor que ves en la otra acera con palanca al hombro y dos canastones llenos de verduras y frutas es el “marchante”. – Y ¿que es el marchante, nanita? – Es el señor Santana que vende la fruta y la verdura de las huertas tocando de casa en casa, hay dos marchantes en La Paz, EL, y el señor José Briseño”. Mejor me quede calladita por que ya íbamos llegando a la lonchería de don Conrado de la Peña, la que nunca cerraba y siempre tocaba la música, donde nos tomamos una taza de café de grano con nata y pan calientito y mi perro se comió una empanadita como todos los días, entre aquellos olores a menudo, pozolada, empanadas, y tamales enmarcados con el toque de la guerrera por los soldados en el cuartel donde ahora es el nuevo mercado Madero. 
Mi abuela dejó el balde en el primer molino de nixtamal que hubo en La Paz fundado por don Ramón Briseño, para que fueran moliendo el nixtamal mientras hacia la compra en el antiguo mercado Madero fundado en 1932 por el General Ruperto García de Alba y el que estaba ubicado donde ahora es el pasaje Madero. El eterno pregón del baratero cumbre que se escuchaba de puerta a puerta del mercado, y que no lograban apagar el pitido de los barcos de cabotaje atracando en el muelle fiscal ni el zumbar de las licuadoras del puesto de chocomiles del español, así como ni el raspador de hielo del puesto de los raspados de don Trino Osuna, nos recibió a la entrada con el perrito por delante deleitando nuestros oídos todos aquellos ruidos propios del amanecer en el mercado. “¡Pásele marchantita tenemos hermosas telas a tostón el metro!, ¡cortes de casimir ingles, gabardinas y mezclilla a tres pesos!, ¡afelpados, cobijas y camisas para caballero!, ¡paliacates y medias de popotillo!, ¡tápalos, sombreros de ala ancha y pañueletas floreadas de seda, botones e hilos a precios de rajatablas!”...Gritaba durante todo el día el baratero cumbre acompañado de su mujer doña Auxilio. Afiladas de cuchillos de los carniceros...El golpe del machete sobre los huesos y las colas de gentes en las carnicerías... de Juan Osuna, José Amao, Santo Nuñez, Julio Álbañez, Severo Gómez, Lorenzo Lizardi, Gilito Arreola y Felix Peralta Osuna...El arrastrar de cajones de la fruta y la verdura que traían de las huertas del japonés Juan Kakowi y del señor Tamaki...El estira y afloja de los precios por la gente del pueblo llenando sus canastos y morrales del alimento diario que pagaban en monedas de plata Ley 0720 de aquellas...Aromas que se percibían a café de grano y pan calientito de la panadería Lilia, así como a menudo, pozolada, machaca, cocido y arroz colorado de los puestos de comida de doña Cuca Tamayo, Victoria Villalejo y Tomasa Talamantes quienes palmeaban las tortillas de maíz y de harina hechas a mano. Un alboroto traían en el mercado aquella mañana por que Goyito Chávez, según decían, había sacado un tesoro en su casa.
Aquel hermoso amanecer de otoño perfumado a brisa del mar en el mercado Madero, metida entre los largos ropajes de mi abuela quien escogía la verdura a placer mis ojos se llenaron de alegría al contemplar a mi padre, don Bernardo Lizárraga Tiznado, un hombre a toda ley, muy honrado y trabajador en plena juventud de bondadoso rostro y franca sonrisa con sus rizados cabellos negros aun, con su cajón en el hombro surtía de frutas y verduras que se producían en la región los puestos, así como de pacas de pescado seco de pura calidad: garropa, cabrilla y mero, a los señores comerciantes que algunos recuerdo, y Todos ellos fueron pioneros fundadores del antiguo mercado Madero: Don Bebo Cota, Romualdo Hirales, Isaac Geraldo, José Castro “el guayabero”, Enrique Nava, Esperanza Cota, Arturo León, Miguel Romero “el miguelón” como le decían cariñosamente y quien vendía la leche de doña Talpa Olachea, Santiago Jiménez, Don Luis Hirales, Lucio Sánchez, Ramoncito Navarro, Doña Chepita, Doña María Wong, Don Benigno Meza, Carlos Cota, Manuel Sliman y Reyes Rodríguez Casillas, entre otros que escapan a la memoria y que con su empeño y esfuerzo apoyaban la economía familiar e impulsaron el comercio de los productos de la región en su época, contribuyendo al engrandecimiento de Nuestra Entidad.
El perro, se puso muy contento al ver a mi padre, y como era su compañero de andanzas aquella mañana en el mercado Madero se quedo con el. Que feliz me puse por que mi padre me dio una peseta de .25 centavos una jolita de dos centavos así como un cinco del monito, los que mi abuelita me guardó metiéndolos en su seno en su pañuelo hecho nudito, “para que vayas al matiné el domingo al cine Juarez con tu hermana Concha”. Salimos del mercado con la canasta y el morral llenos de mandado, y una sarta de huesos amarrados con cojoyos de palma. “Conseguí hueso de cuadril y de tuétano para el cocido” así como manteca de pella de res para las gorditas, ahora, dijo mi nanita hay que recoger la masa en el molino, y luego vamos a la botica de Castro a comprar Belladona y alcalfor para untarle manteca alcalforada en la barriga a tu hermanita por que esta hinchada”. Mientras Carmelita la boticaria despachaba a mi abuela quien pedía también “hojasen” para lo estreñido y los cólicos, yo me senté en la banca verde con el mandado a mis pies a esperarla. – Nanita vámonos por la tienda de Don Salomón Díaz para que me compres salates de la sierra y bellotas para tatemarlas en las brazas, o sino, por con el gavilán o el chamaco. – Otro día te llevo por la “isla de Cuba” por que ya se hizo tarde, ya andan los panaderos ofreciendo el pan en las casas con sus canastones en las cabezas sobre el yagual, eso quiere decir que ya pasan de las seis de la mañana y no tardan en pitar en la industrial dando la hora. Me quede frustrada en realidad quería pasar por las tiendas de don Pepe Brooks y de don Placido Cota donde siempre tocaba el “barzón”, porque me encantaba ver las carretas tiradas por mulas, a los señores sombrerudos que venían de los ranchos a intercambiar productos, y las vacas en los corrales.
Al regreso, con la claridad de la mañana se miraban muy hermosas las callecitas de La Paz. Lucían barridas y regadas, perfumadas a flores, albahaca, yerbabuena y poleo. Al llegar a la casa, las barricas ya estaban llenas de agua jalada del pozo, ¡que cacareos de gallinas se escuchaba!, ¡y que aromas salían de la cocina!, a machaca, tortillas de harina y frijoles refritos. “El desayuno ya esta listo” dijo mi madre, vislumbrándose entre humos el bello rostro detrás de las lumbreantes llamas de los tizones mientras raspaba el queso para bañar el frijol, y molía en el molcajete los tomates y los chiles güeritos para la salsa los que había tatemado en las brazas. Pusimos el mandado sobre el pretil de la encalada hornilla a un lado del apaste de barro de la avena olorosa a hoja de naranjo y de pronto mi madre exclamo alarmada “¡El pachuco no viene con ustedes!” – Se quedo con Bernardo en el mercado, dijo la abuela tranquilizándola. Mi madre sabia que el perro regresaría con mi padre hasta en la tarde, y no llegarían con las manos vacías; un costillar, una cabeza de res, una sarta de chorizo, o un queso o quizá una tira de carne seca ya fuera de vaca, burro, venado, caguama o pescado pero algo traería seguramente. “Desayúnate y alístate para que te peine tu nanita y te vayas al parvulito”, ordeno mi madre. Me puse muy contenta por que después de aquel fin de semana vería a mi querida e inolvidable señorita, la profesora Estela Santana de Pineda en el kinder en la escuela Choyal.
Mientras mi abuela tejía mis cabellos embarrados de brillantina de la que ella preparaba, de tuétanos fritos con flores aromáticas y le ponía la correa de gamuza y los moños a mis trenzas, un largo pitido se escuchó.
¡Nanita está pitando la industrial! – No, ese es el de la tenería Suela Viosca. – ¿Y eso que es abuelita? - Después te cuento, dijo, señalando a la distancia las fumarolas que salían de la larga chimenea de la tenería suela Viosca y que inundaban el cielo.
...Antaño, En las madrugaditas...Por las empedradas callecitas de La Paz, paraíso de mis recuerdos...la niña temerosa caminaba de la mano de su sabia y comunicativa abuelita acompañada del perro y de su muñeca de trapo...
…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…
*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*


LA PAZ PARAISO DE MIS RECUERDOS...LA FRONTERA DEL PENSAMIENTO EN LO REGIONAL.
POR: MANUELITA LIZARRAGA.
“LA TENERIA SUELA VIOSCA, UNA DE LAS PRIMERAS INDUSTRIAS EN LA PAZ... Y DON MIGUEL MIRANDA CASTRO DE 104 AÑOS DE EDAD RETAN AL TIEMPO.”
Un acontecimiento insólito sucedió en La Paz, fue un sábado de gloria de 1959 con el primer gran incendio de la tenería suela Viosca que rompió el silencio de aquella noche de verano...maderas y laminas crujían...volaban los tibores con químicos y combustibles al cielo...las llamas alcanzaban mas de 30 metros de altura...la gente de los únicos barrios que en ese entonces había, el Esterito, el Choyal, el Centro, Chula Vista, el de la Pedrada, el Panal, el Manglito y Pueblo Nuevo aterrorizados gritaban...!se quema la tenería!...!se va acabar La Paz! Y NO HABIA BOMBEROS EN LA PAZ...estabamos acostumbrados a contemplar de lejos en las noches oscuras y bajo la lapida celeste tachonada de estrellas, los reflejos que causaban cuando se incendiaba la sierra de la Laguna...pasaban los días y de entre los rescoldos de cenizas las llamas surgían nuevamente provocadas por el viento. Hasta una semana duró quemándose aquello...la tenería Suela Viosca fue una importante industria donde se procesaban y exportaban mas de 300 vaquetas diarias y donde laboraban mas de 200 trabajadores, empresa que nació como una pequeña curtiduría de pieles a finales del siglo antepasado, y que fue fundada como empresa familiar por los señores Don Julio y Esteban Beltran...al igual que nació en el mineral de El Triunfo Don Miguel Miranda Castro el 08 de mayo de 1896...y quien a la edad de 12 años empezó a trabajar de peón de albañil en la construcción de la alta chimenea de 30 metros de altura y quien llegó a ser su administrador hasta la década de los 60, en que terminó operaciones para siempre en el ramo de la vaqueta, quedando en silencio la majestuosa chimenea impregnada de historia.
Don miguelito estaba predestinado a transcurrir su vida entre altas chimeneas y molinos de viento...aquel 08 de mayo de 1896, época del régimen Porfirista, en el histórico e importante poblado de El Triunfo, antes llamado “Las Casitas” perfumado a barro y flores del campo en el hogar de Don Bartolo Miranda Real y Amparo Castro Ajuque, se les inundaba el corazón de alegría al escuchar el fuerte llanto del robusto niño que nacía a la vida entre el silbar de la chimenea y trotar de mulas arrastrando carretas cargadas del valioso mineral extraído a las entrañas de la tierra... ante el regocijo de los abuelos maternos y paternos quienes después de terminar la dura jornada diaria de arrancar el oro y la plata de las minas a una profundidad de 25 y 30 millas, esperaban ansiosos la llegada del niño a quien por nombre pusieron Miguel. En La Paz, sus habitantes estaban de plácemes por que disfrutaban del moderno hospital Salvatierra inaugurado en 1890, así como la casa de Gobierno y otros edificios coloniales cuando La Paz era un paraíso en aquel ambiente tropical ya que abundaba entre otras cosas las aves canoras mas hermosas y finas... la curtiduría de don Santiago Viosca, surtía de vaquetas de la mejor calidad las fabricas de calzado de Don Quan Ley Yuen, y Hong-Chong-Tai de nacionalidad china, las que estaban ubicadas en el callejón 21 de agosto y quienes ocupaban 40 trabajadores para la fabricación de calzado para toda la familia. Estaba en su auge el buceo de la perla que le dio renombre a la península de Baja California a nivel Internacional... y en la que se empleaban más de 1000 hombres... buzos de todas partes del mundo llegaban a la bahía de La Paz en busca de las perlas... don Gastón Vivés, los señores Ruffo, Miguel Cornejo, entre otros, eran los principales armadores... la gente vivía en aquel paraíso, de la pesca, agricultura, comercio y ganadería. Y allá en el Triunfo, Miguelito crecía ayudando en las labores propias del rancho, de acuerdo a su edad... y entre aquellas empedradas callecitas de El Triunfo, Miguelito con sus amiguitos de la infancia, jugaba a las catotas, a bailar el trompo, a volar el papalote y a tocar la flauta entre otros juegos propios de la época.
Los padres de Miguelito se trasladaron a esta ciudad de La Paz, cuando el niño contaba con escasos 8 años
La tenería, para ese entonces, dejo de ser una pequeña curtiduría de pieles, cuyo propietario y fundador era don Esteban Beltran, fundándose en 1902 con chimenea de fierro como una de las industrias mas importantes de La Paz con la sociedad formada por don Santiago Viosca, los señores Rocholl y Ruffo quienes inyectaron capital extranjero naciendo “Tenería Suela Viosca, S.A.”...donde se procesaban más de 300 cueros de res diarios, resultando la misma cantidad de la mejor vaqueta que eran exportadas al extranjero, así como empleaban 200 trabajadores que eran el sustento del mismo numero de familias. El trotar de mulas tirando la carreta por aquellas callecitas de La Paz se confundían con el chirriar de rondallas y tambazos jalando agua de los pozos, el tong tong de los molinos de viento y los hachazos partiendo leña...al paso de la carreta, Miguelito miraba con asombro las huertas, los molinos de viento, la hermosa bahía de La Paz inundada de embarcaciones de vela de los pescadores, de las armadas perleras y de vapores europeos que venían en busca de las perlas y de las aves exóticas, entre otros productos propios de la región...hermosos carruajes y carreteles tirados por briosos corceles circulaban por las callecitas de La Paz....aquellos hermosos edificios coloniales...como la Torre Eiffel de Don Miguel Gonzalez y la casa Ruffo importantes comercios edificados desde 1860...así como el palacio municipal y el teatro Juarez que estaba en sus inicios y la parroquia de Nuestra Señora de La Paz lucia una sola Torre en construcción. La familia de don Miguelito se estableció en el barrio el choyal su abuelito don Cornelio tenia una calera, y acostumbraba que de la primera horneada de cal era donar una carreta llena de ese material para la construcción de la parroquia, la que miguelito ayudaba con mucho gusto a transportar a la iglesia al trote de las mulas...su abuelo le contaba que en las casas construidas de piedra que estaban y aun están en la calle Reforma, y en la calle Independencia, botaban las balas de los revolucionarios Orteguistas y Federales que con una polvareda bajaban de la colina de la Cruz y el Cerro de San Juan. Revolución iniciada en 1913 motivada por el asesinato de don Francisco I. Madero y Pino Suárez en Febrero de ese mismo año.
Miguelito estudio su primaria en la escuela que estaba anexa a la parroquia de Nuestra señora de La Paz...cuando tenia doce años entro a trabajar a la tenería suela Viosca de peón de albañil en la construcción de la chimenea en 1908...el maestro albañil encargado de la obra fue don Librado Gama...Miguelito recuerda claramente las enseñanzas de don Librado, de las técnicas que usaban para la edificación de obras...”mira miguelito”, le decía don Librado cuando estaba construyendo la chimenea, “para que se acuerden de mí, le voy a poner a la chimenea una hilada de ladrillo negro”. Así mismo le enseñó a cortar y labrar la piedra, a preparar la mezcla; lavaba la arena y la secaba al sol, luego la mezclaba con la cal viva...y en andamios de madera iban dándole altura y forma a la chimenea que durante casi 7 décadas con su alegre pitido era el reloj de los habitantes de La Paz...las calderas tenían que estar encendidas día y noche, así como las carretas cargadas de panocha y cascalote para las tintas del curtido de pieles, y la leña para las calderas tiradas hasta por doce mulas diariamente, surtían de este material la tenería...y Polito Nuñez el fogonero, atizaba las calderas con leña y residuos de cascalote quebrados a mazos para que estuvieran a todo vapor para que pitara muy fuerte y se escuchara en toda La Paz...y los trabajadores con su sombrero de palma y sus paliacates anudado al cuello salían presurosos de sus hogares, con el rostro lleno de esperanzas rumbo a sus trabajos.
El joven Miguelito, en su afán de prepararse, estudiaba la escuela nocturna en la 48, trabajaba a la vez que aprendía todos los oficios en la tenería...sus maestros fueron don Domingo Carballo Felix, Ignacio Ramírez, Arturo Oropeza quienes fueron además sus amigos, así como Don Manuel Gómez Jiménez, de quienes guarda gratos recuerdos. La gente que trabajaba en la tenería suela Viosca, se sentían “DONES”; escupían por un colmillo...ganaban un peso cincuenta diarios, de aquellos pesotes de plata ley 0720 y los administradores hasta 3 cincuenta, lo que les alcanzaba hasta para ayudar a sus padres como era la costumbre, para comprar un corte de tela a su mujer, y pagar la música cada semana que se comían una caguama la que costaba 70 centavos y lo que era motivo de convivencia familiar y reunión de vecinos. La tenería para su época, no pagaba impuestos pero protegía mucho al trabajador...los patrones daban un trato humanitario a sus empleados...estaban bien organizados, tenían sindicato, su local era donde fue la escuela 48 y ahora se llama Manuel Torres Quintero, fue construida en la década de los 30, luego fue donado este edificio por don Enrique Ruffo para escuela de los hijos de los trabajadores; asimismo los empleados gozaban de servicio médico en la misma tenería, los que se recuerdan fueron Federico Cota, Olguín, Corres Calderón, quienes recetaban medicamento herbolario y cucharadas ; y por la década de los 40s, también fue medico de la tenería Francisco Cardoza Carballo, enfermeras y parteras. Les daban asimismo, casa a los trabajadores, y buenas casas, construidas de ladrillo y piedra con techo de tejamanil la que pagaban poco a poco de su sueldo, les daban uniforme y en la tenería había tienda de abarrotes a bajo costo para los trabajadores. Recibían su buen aguinaldo y el día del trabajo los patrones, el primero de mayo, lo festejaban en grande con sus trabajadores bajo los frondosos guamúchiles con música y barbacoa...don Arturo C. Nahl, hombre muy apreciado quien fue de los principales en la tenería, impulsó el deporte costeando de su propia bolsa, formando el equipo de béisbol La Novena Suela Viosca que dio fama al territorio de Baja California Sur a nivel nacional. El que trabajaba en la Tenería, tenía las uñas cafés y vivía con mucha dignidad nunca pedía prestado ni fiado...la carne costaba 0.25 centavos el kilo, leche 10 centavos litro, la pieza de pan a 3 centavos y ¡y que piecezonas de pan!, azúcar de terrón a cinco centavos el kilo, los huesos de res 3 kilos por diez centavos, el café de grano para tostar, 40 centavos kilo, ese valía caro por que tardaba tiempo en llegar de fuera en los barcos de vela; el pollo, huevo, gallina, verduras y frutas se producían en casa y en las huertas vecinales; el pescado los sacaban en la bahía y hasta lo regalaban y la ropa se producía también en casa, así es que el dinero alcanzaba hasta para ahorrar. Era época de bonanza para todos los habitantes de La Paz...el ranchero y Ganadero eran ricos, ya que por la década de los 30 había más de 200 mil cabezas de ganado en la península. La tenería en su época, se surtían de cueros de la región, y de otras partes de la república allí se ve la magnitud de la cantidad de ganado que había que hasta lo exportaban y que llovía bastante, la región de La Paz a decir de los mayores era tropical...la tala indiscriminada de árboles especialmente del palo blanco para el cascalote que producían las tintas para el curtido de pieles, y que eran transportado vía marítima en los barcos los Korrigans, en el Sonorita y el Viosca así como en pangones y desembarcados en el muellecito de madera que estaba ubicado en Bravo y Alvaro Obregón además de la leña para las calderas de las chimeneas de los pueblos mineros, el Triunfo, el boleo, San Antonio, La Paz, El Valle Perdido, entre otras, y el consumo casero ya que no había otro combustible, motivó en gran parte el que este territorio sea desértico y poco a poco se han escaseado las lluvias al ir desapareciendo los árboles. El almacén de acopio de cueros y vaquetas de suela Viosca fue en el antiguo edifico de dos plantas que todavía se enseñorea por el malecón frente al muelle fiscal.
Entre fumarolas de la chimenea, tintas y cueros, la vida de Don Miguelito transcurrió en aquella Paz de antaño, que a pesar de los movimientos políticos y revolucionarios que se vivían, el espíritu valiente de los sudcalifornianos surgían enfrentando todos los retos que se presentaban, prevaleciendo el romance, la música y el amor por las cosas bellas...y Miguelito como buen jinete que era después de cortarse el cabello con el peluquero José Ramírez que estaba en el callejón 21 de agosto, acicalarse y ponerse su brillantina de fabricación casera, muy perfumado en su caballo “El Rocío” le llevaba serenata a la luz de la luna a las muchachas acompañado de los trovadores de la época...Ricardo Flores tocaba el violín, los hermanos Toledo con el conjunto musical compuesto de guitarra, del tololoche y del violonchelo...asimismo, en su caballo le encantaba asistir a los bailes que se hacían en el rancho las vinoramas donde había hermosas mujeres y les cantaba “La del moño colorado”. En esa época, conoció a su esposa, doña Carmen Romero Contreras, triunfeña, quienes después de un tradicional noviazgo se casaron en la parroquia de Nuestra señora de La Paz un 24 de diciembre de 1920. Su hogar fue bendecido con 14 hijos: José Francisco, María del Carmen (Q.E.P.D.), la que falleció y luego nació otra niña y le pusieron María del Carmen, Felipe Neri, Bartolomé, Gilberto, Miguel Angel (Q.E.P.D.), Juan Manuel (Q.E.P.D.), Raúl Octavio, Ricardo, Daniel Alfredo, Gregorio Guadalupe, José Antonio y Marta Elena. Una gran y honorable familia a quienes don Miguelito y su esposa bajo las normas más estrictas los educaron y con su ejemplar vida hicieron de ellos profesionistas honrados que con su desempeño han contribuido a la educación y desarrollo de Nuestra entidad. Don Miguel Miranda fue socio fundador de la Sociedad Mutualista Unión junto con Miguel Cornejo, José C. Mercadom y José Ramírez entre otros... durante toda su vida trabajó únicamente en la tenería suela viosca. Fue escalando puestos en los diferentes departamentos desde peón de albañil en la construcción de la histórica chimenea cuando solo era un niño de doce años; de machetero y moledor de cascalote para las tintas, en las calderas, de curtidor, fue el químico por excelencia que preparaba las tintas de todo el combinado; así como en el proceso de curtido de pieles...dice don Miguelito que los cueros crudos los metían en la cal para tumbarles el pelo, luego los descarnaban quitándoles garra, panza y cachetes; después los pasaban a lavado en las piletas de agua, y luego los metían en las tintas durante quince días por diferentes etapas según la densidad de las tintas; luego los pasaban a los tambores de quebracho, el que se componía de piloncillo y aceite de motores y de allí pasaban las pieles impregnadas de tintas colgándolas en los secadores donde había sistema de calefacción con lámpara de petróleo, para evitar la humedad ya que la lluvia era el peor enemigo por que se batallaba para el secado de las vaquetas. En las instalaciones había sistema de drenaje que desembocaba los desechos en el arroyo del palo. Al término de la guerra de Estados Unidos a Japón en el año del 45, el negocio decayó; escaseó la materia prima que eran las pieles y el cascalote ya que se exportaban mas de 300 vaquetas diarias y el gerente de esa época Don Isidro Isaís viajaba por toda la República Mexicana y hasta Argentina consiguiendo cueros, los que eran transportados en los barcos el Viosca y el Sonorita.
Varias veces don Miguelito cayó por accidente en las pilas llenas de tinta y quebracho...don Miguel Miranda llegó a ser el administrador de la tenería Suela Viosca, era un maestro por excelencia dice don Francisco García de la Garza y añade que venían personas de Europa, Estados Unidos y del interior de la República a que les enseñara el arte y las técnicas de curtido en pieles. Don Miguel fue un magnifico empleado, que se distinguió siempre por su honradez, lealtad, eficiencia y don de gente. Don Miguel Miranda fue el primer forjador homenajeado por el grupo Madrugadores de La Paz en la década de los 80 rindiéndole así un merecido homenaje por su esfuerzo. Después del histórico incendio de la tenería en 1958, ésta la compro el señor Francisco García Quintanilla, la que estuvo operando con producción en menor escala hasta la década de los 60, quedando en silencio para siempre la alta e histórica chimenea, que de ninguna manera el INAH debe permitir que sea derrumbada sino que, por el contrario procurar su restauración y protegerla, ya que en el ultimo temblor de 1995 se levantaron algunos ladrillos de su extremo superior. A causa de que se quemo la tenería, hubo bomberos en La Paz y su precursor fue don Norbert Hannell pero eso ya es otra historia.
...La chimenea, impregnada del pasado...se yergue silenciosa al igual que don Miguelito Miranda quien en la tranquilidad de su hogar al amparo de hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, nueras y yernos, a sus 104 años de edad, viudo desde 1987, continua retando al tiempo, ante el regocijo de sus hijos que le festejaron sus 103 años el anterior 08 de mayo con una piñata y que don Miguelito se sintió como un travieso niño dándole de palos, diciendo muy contento “YO CUMPLO 90 AÑOS, LOS DEMAS SE LOS REGALO”.
La Tenería Suela Viosca fue una importante industria y principal fuente de trabajo que dio impulso al desarrollo de Sudcalifornia.
…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…
*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*



LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA

“LA CASA DEL PAREDON...Y EL NIÑO LLORANDO”.
Ya estaba muriendo aquella tarde de invierno...caminaba absorta en mis pensamientos por el muro costero del malecón...mis pasos me llevaron por el callejón de “las almas perdidas” o callejón del beso, el que luce hermoso recién pavimentado...al ver la ruinosa casa que perteneció a la familia Canalizo, la que fue derrumbada recientemente recordé su historia, a aquella valerosa mujer...a Doña Chonita de Canalizo, épocas de revoluciones y otras cosas...pero esa, después la voy a narrar. Me encaminé a la calle Belizario Domínguez, y continué caminando con intención de llegar hasta el final del mencionado callejón, y llegar a la Belisario Domínguez para hurgar en su pasado...el caserío en ruinas me pareció maravilloso, habla de toda una época...a esa hora de la tarde, se siente un silencio sepulcral por ese rumbo, ya que es una de las calles más antiguas de La Paz, la primera para ser precisa, impregnada de historias y leyendas...las tijeretas y zopilotes retornaban a sus nidos en las susurrantes y juncales palmeras.
Al ver los paredones dejaba volar la imaginación, y pensaba en los galeones piratas que arribaban a la bahía en tiempos pasados, y en los fieros e intrépidos aventureros, quienes después de cometer los atracos a las flotas españolas y al galeón de Manila, buscaban lugares seguros donde sepultar sus tesoros...volví a la realidad, cuando de pronto, estaba frente a aquella mansión, sobre un paredón de piedra, de la que se cuentan varias leyendas...la piel se me empezó a enchinar porque ya todo estaba en penumbras, y vino a mi mente aquel relato que me hizo la estimada señora aquella tarde de invierno doña Conchita de Castro, después de haber disfrutado de su agradable compañía y amena charla, al despedirme, dándome una palmadita en el hombro, me dijo apuntando a la mencionada mansión:
“Fíjate mijita que en esa casa espantan muchísimo. – ¿Cómo Así? – Si, sus habitantes ya se acostumbraron a vivir con todo lo que pasa allí. Les apagaban la luz, pasan sombras de un cuarto a otro, estornudan, arrastran cadenas, en fin, un montón de cosas que ya ni caso hacen, pero lo que les pasó aquella vez, estuvo espeluznante. Resulta, que se fue toda la familia a un baile, y cuando regresaron después de la media noche, se encontraron con la novedad de que se les olvidó adentro la llave de la casa, la que estaba hasta el fondo de un pasillo, sobre un ropero. La casa estaba en tinieblas, y como todos sabían lo que allí espantaban, pues nadie se quería meter por la llave. - ¿Y como le hicieron Doña Conchita?, - Quiso la providencia que un jovencito, amigo del muchacho, los acompaño al mencionado baile, desde luego el niño no sabía nada de los espantos en la casa, y muy serio se acomidió a meterse por una ventana a la mansión por la llave.
Así lo hizo el jovencito, y salió chiflando muy tranquilo con las llaves en la mano, y cuando le entregó a la señora de la casa las llaves, les dijo ¡Pero que inconsciencia, como se les ocurre dejar al niño solito en aquella oscuridad! ¡Pobrecito! apúrense el niño está llorando desconsoladamente - ¿Y qué pasó después doña conchita? - ¡Pues nadie se quiso meter en la casa, se amaneció la familia en la calle, ya que ellos no tenían un niño chiquito! El muchacho acomedido, al enterarse de lo que pasaba en esa casa, y haber sufrido la espeluznante experiencia, porque hasta le acarició la cabecita al niño, estuvo varios días enfermo. Investigando sobre esta casa, otras personas que la habitaron en épocas pasadas, dicen que también le sucedieron cosas extrañas, que la casa se iluminaba como si se estuviera ardiendo, se escuchaban lamentos y llantos de niños. Otras dicen que antiguamente fue allí una gran huerta, y su dueño sabía de todo lo que pasaba, se decía que había un tesoro, pero al señor nunca le interesó sacarlo y ni permitió que lo intentara otra persona por que le iban a destruir la casa. Decía él, que si había dinero o tesoro, podía ser de los que enterraban los piratas en el siglo pasado ya que las aguas del mar subían hasta esos paredones y siendo así, no le interesaba porque era dinero mal habido y traía desgracias...según el tesoro, nunca nadie lo encontró. Por si las dudas, apresuré mis pasos, no fuera a escuchar el llanto del niño chiquito, en esa casona del paredón.
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*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*


sábado, 19 de agosto de 2017

LA PAZ QUE SE PERDIO

POR: MANUELITA LIZARRAGA.


....SI YO PUDIERA TENERTE...



            La tarde empezaba a morir...presurosa, caminaba por aquel empedrado callejón, y como es mi costumbre, paseando la mirada contemplativa en la hermosa bahía de La Paz, y en los edificios antiguos impregnados de historia, tocando sus filos, tratando de adivinar su pasado... de pronto, sorprendida, me detuve en seco...

En medio de dos juncales palmeras, mis ojos te descubrieron frente al antiguo callejón que empedrado aún está... viejo molino de viento no se escuchaba ya tu tong-tong, fuente de vida, verdor y alegría en La Paz que se perdió.

            Viejo molino de viento, que desdentado estas... ¡Cuánto extraño tu tong-tong!... viejo molino de viento testigo mudo que reta el paso del tiempo que tus aspas no respetó...la antigua estructura se hiergue altiva acompañada del viejo timón.

El tiempo parece detenerse... en aquel antiguo y empedrado callejón, con sus farolitos, macetones, columnas y madreselvas, y en cada piedra, la historia de los habitantes de La Paz de antaño, gravada quedó.

Viejo molino de viento... vecino del empedrado callejón, seguramente se cuentan sus cuitas y recuerdos de La Paz que se perdió. Uno le dice de aquél esplendor... del auge perlero, del oro, la plata de vida y verdor... el otro le cuenta de carretelas, revoluciones, serenatas y romances bajo el antiguo farol.

Mis cansados pasos me llevaron al empedrado callejón... y con los ojos del alma, extasiada, la contemplé... la casita luce abandonada... parece de ministerio... esta envuelta por el paso del tiempo... pequeñita, de dos plantas, construida de ladrillo macizo, con el techo desvencijado, las puertas destabladas, el portón cubierto de telarañas arropado por una perfumada y frondosa enredadera de madreselva que se niega a morir...a los lados, como celosos centinelas están un chicozapote, un centenario tamarindo, y frente a ella un hermoso y antiguo farol.

Mi mente voló al pasado... y me aprecio escuchar hermosas notas musicales arrancadas al teclado de un viejo piano por las blancas manos de una bella doncella... notas escapadas por entre los cortinajes del ventanal, las que no lograban apagar el ruido del traqueteo de las carretas tiradas por briosos corceles al trote, por aquel empedrado callejón... así como las risas cantarinas de los niños, en esa antigua mansión.





            No fue difícil imaginarme la vida cotidiana de quienes la habitaron el ayer.. me parecía ver a una linda señora, ataviada con antiguos y largos ropajes, en el amplio corredor, alimentado a los pájaros y regando el florido jardín, donde asomaban con elegancia gansos y pavoreales... luego, parada en la puerta bajo el portal, entre aromas de exquisitos guisados y cacareos de gallinas, comprando pescado y cahuama fresca escogiendo en las palancas del pescador, así el panadero, con el canasto de exquisito pan sobre el tripié, enmarcado con aquella sinfonía que hacia el tong-tong de los molinos de vientos, el alegre trino de los pájaros canores, el murmullo  del mar, y el pitido de los barcos de cabotaje del ayer.

            .....SI YO PUDIERA TENERTE...hermosa y antigua mansión, del empedrado callejón, un lindo poema te haría... fuente de inspiración.

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*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*