sábado, 31 de marzo de 2018

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELA LIZARRAGA ALCARAZ.

“LA TENERIA SUELA VIOSCA, UNA DE LAS PRIMERAS INDUSTRIAS EN LA PAZ... Y DON MIGUEL MIRANDA CASTRO DE 104 AÑOS DE EDAD RETAN AL TIEMPO.”
• SUCEDIÓ EN UN SABADO DE GLORIA. 
• Y NO HABIA BOMBEROS EN LA PAZ.

Un acontecimiento insólito sucedió en La Paz, fue un sábado de gloria de 1959 con el primer gran incendio de la tenería suela Viosca que rompió el silencio de aquella noche de verano...maderas y laminas crujían...volaban los tibores con químicos y combustibles al cielo...las llamas alcanzaban mas de 30 metros de altura...la gente de los únicos barrios que en ese entonces había, el Esterito, el Choyal, el Centro, Chula Vista, el de la Pedrada, el Panal, el Manglito y Pueblo Nuevo aterrorizados gritaban...¡se quema la tenería!...¡se va acabar La Paz! Y NO HABIA BOMBEROS EN LA PAZ...estábamos acostumbrados a contemplar de lejos en las noches oscuras y bajo la lápida celeste tachonada de estrellas, los reflejos que causaban cuando se incendiaba la sierra de la Laguna...pasaban los días y de entre los rescoldos de cenizas las llamas surgían nuevamente provocadas por el viento. Hasta una semana duró quemándose aquello...la tenería Suela Viosca fue una importante industria donde se procesaban y exportaban mas de 300 vaquetas diarias y donde laboraban más de 200 trabajadores, empresa que nació como una pequeña curtiduría de pieles a finales del siglo antepasado, y que fue fundada como empresa familiar por los señores Don Julio y Esteban Beltran...al igual que nació en el mineral de El Triunfo Don Miguel Miranda Castro el 08 de mayo de 1896...y quien a la edad de 12 años empezó a trabajar de peón de albañil en la construcción de la alta chimenea de 30 metros de altura y quien llegó a ser su administrador hasta la década de los 60, en que terminó operaciones para siempre en el ramo de la vaqueta, quedando en silencio la majestuosa chimenea impregnada de historia.
Don miguelito estaba predestinado a transcurrir su vida entre altas chimeneas y molinos de viento...aquel 08 de mayo de 1896, época del régimen Porfirista, en el histórico e importante poblado de El Triunfo, antes llamado “Las Casitas” perfumado a barro y flores del campo en el hogar de Don Bartolo Miranda Real y Amparo Castro Ajuque, se les inundaba el corazón de alegría al escuchar el fuerte llanto del robusto niño que nacía a la vida entre el silbar de la chimenea y trotar de mulas arrastrando carretas cargadas del valioso mineral extraído a las entrañas de la tierra... ante el regocijo de los abuelos maternos y paternos quienes después de terminar la dura jornada diaria de arrancar el oro y la plata de las minas a una profundidad de 25 y 30 millas, esperaban ansiosos la llegada del niño a quien por nombre pusieron Miguel. En La Paz, sus habitantes estaban de plácemes por que disfrutaban del moderno hospital Salvatierra inaugurado en 1890, así como la casa de Gobierno y otros edificios coloniales cuando La Paz era un paraíso en aquel ambiente tropical ya que abundaba entre otras cosas las aves canoras mas hermosas y finas... la curtiduría de don Santiago Viosca, surtía de vaquetas de la mejor calidad las fabricas de calzado de Don Quan Ley Yuen, y Hong-Chong-Tai de nacionalidad china, las que estaban ubicadas en el callejón 21 de agosto y quienes ocupaban 40 trabajadores para la fabricación de calzado para toda la familia. Estaba en su auge el buceo de la perla que le dio renombre a la península de Baja California a nivel Internacional... y en la que se empleaban más de 1000 hombres... buzos de todas partes del mundo llegaban a la bahía de La Paz en busca de las perlas... don Gastón Vivés, los señores Ruffo, Miguel Cornejo, entre otros, eran los principales armadores... la gente vivía en aquel paraíso, de la pesca, agricultura, comercio y ganadería. Y allá en el Triunfo, Miguelito crecía ayudando en las labores propias del rancho, de acuerdo a su edad... y entre aquellas empedradas callecitas de El Triunfo, Miguelito con sus amiguitos de la infancia, jugaba a las catotas, a bailar el trompo, a volar el papalote y a tocar la flauta entre otros juegos propios de la época.
Los padres de Miguelito se trasladaron a esta ciudad de La Paz, cuando el niño contaba con escasos 8 años
La tenería, para ese entonces, dejo de ser una pequeña curtiduría de pieles, cuyo propietario y fundador era don Esteban Beltran, fundándose en 1902 con chimenea de fierro como una de las industrias mas importantes de La Paz con la sociedad formada por don Santiago Viosca, los señores Rocholl y Ruffo quienes inyectaron capital extranjero naciendo “Tenería Suela Viosca, S.A.”...donde se procesaban más de 300 cueros de res diarios, resultando la misma cantidad de la mejor vaqueta que eran exportadas al extranjero, así como empleaban 200 trabajadores que eran el sustento del mismo numero de familias. El trotar de mulas tirando la carreta por aquellas callecitas de La Paz se confundían con el chirriar de rondallas y tambazos jalando agua de los pozos, el tong tong de los molinos de viento y los hachazos partiendo leña...al paso de la carreta, Miguelito miraba con asombro las huertas, los molinos de viento, la hermosa bahía de La Paz inundada de embarcaciones de vela de los pescadores, de las armadas perleras y de vapores europeos que venían en busca de las perlas y de las aves exóticas, entre otros productos propios de la región...hermosos carruajes y carreteles tirados por briosos corceles circulaban por las callecitas de La Paz....aquellos hermosos edificios coloniales...como la Torre Eiffel de Don Miguel Gonzalez y la casa Ruffo importantes comercios edificados desde 1860...así como el palacio municipal y el teatro Juarez que estaba en sus inicios y la parroquia de Nuestra Señora de La Paz lucia una sola Torre en construcción. La familia de don Miguelito se estableció en el barrio el choyal su abuelito don Cornelio tenia una calera, y acostumbraba que de la primera horneada de cal era donar una carreta llena de ese material para la construcción de la parroquia, la que miguelito ayudaba con mucho gusto a transportar a la iglesia al trote de las mulas...su abuelo le contaba que en las casas construidas de piedra que estaban y aun están en la calle Reforma, y en la calle Independencia, botaban las balas de los revolucionarios Orteguistas y Federales que con una polvareda bajaban de la colina de la Cruz y el Cerro de San Juan. Revolución iniciada en 1913 motivada por el asesinato de don Francisco I. Madero y Pino Suárez en Febrero de ese mismo año.
Miguelito estudio su primaria en la escuela que estaba anexa a la parroquia de Nuestra señora de La Paz...cuando tenia doce años entro a trabajar a la tenería suela Viosca de peón de albañil en la construcción de la chimenea en 1908...el maestro albañil encargado de la obra fue don Librado Gama...Miguelito recuerda claramente las enseñanzas de don Librado, de las técnicas que usaban para la edificación de obras...”mira miguelito”, le decía don Librado cuando estaba construyendo la chimenea, “para que se acuerden de mí, le voy a poner a la chimenea una hilada de ladrillo negro”. Así mismo le enseñó a cortar y labrar la piedra, a preparar la mezcla; lavaba la arena y la secaba al sol, luego la mezclaba con la cal viva...y en andamios de madera iban dándole altura y forma a la chimenea que durante casi 7 décadas con su alegre pitido era el reloj de los habitantes de La Paz...las calderas tenían que estar encendidas día y noche, así como las carretas cargadas de panocha y cascalote para las tintas del curtido de pieles, y la leña para las calderas tiradas hasta por doce mulas diariamente, surtían de este material la tenería...y Polito Nuñez el fogonero, atizaba las calderas con leña y residuos de cascalote quebrados a mazos para que estuvieran a todo vapor para que pitara muy fuerte y se escuchara en toda La Paz...y los trabajadores con su sombrero de palma y sus paliacates anudado al cuello salían presurosos de sus hogares, con el rostro lleno de esperanzas rumbo a sus trabajos.
El joven Miguelito, en su afán de prepararse, estudiaba la escuela nocturna en la 48, trabajaba a la vez que aprendía todos los oficios en la tenería...sus maestros fueron don Domingo Carballo Felix, Ignacio Ramírez, Arturo Oropeza quienes fueron además sus amigos, así como Don Manuel Gómez Jiménez, de quienes guarda gratos recuerdos. La gente que trabajaba en la tenería suela Viosca, se sentían “DONES”; escupían por un colmillo...ganaban un peso cincuenta diarios, de aquellos pesotes de plata ley 0720 y los administradores hasta 3 cincuenta, lo que les alcanzaba hasta para ayudar a sus padres como era la costumbre, para comprar un corte de tela a su mujer, y pagar la música cada semana que se comían una caguama la que costaba 70 centavos y lo que era motivo de convivencia familiar y reunión de vecinos. La tenería para su época, no pagaba impuestos pero protegía mucho al trabajador...los patrones daban un trato humanitario a sus empleados...estaban bien organizados, tenían sindicato, su local era donde fue la escuela 48 y ahora se llama Manuel Torres Quintero, fue construida en la década de los 30, luego fue donado este edificio por don Enrique Ruffo para escuela de los hijos de los trabajadores; asimismo los empleados gozaban de servicio médico en la misma tenería, los que se recuerdan fueron Federico Cota, Olguín, Corres Calderón, quienes recetaban medicamento herbolario y cucharadas ; y por la década de los 40s, también fue medico de la tenería Francisco Cardoza Carballo, enfermeras y parteras. Les daban asimismo, casa a los trabajadores, y buenas casas, construidas de ladrillo y piedra con techo de tejamanil la que pagaban poco a poco de su sueldo, les daban uniforme y en la tenería había tienda de abarrotes a bajo costo para los trabajadores. Recibían su buen aguinaldo y el día del trabajo los patrones, el primero de mayo, lo festejaban en grande con sus trabajadores bajo los frondosos guamúchiles con música y barbacoa...don Arturo C. Nahl, hombre muy apreciado quien fue de los principales en la tenería, impulsó el deporte costeando de su propia bolsa, formando el equipo de béisbol La Novena Suela Viosca que dio fama al territorio de Baja California Sur a nivel nacional. El que trabajaba en la Tenería, tenía las uñas cafés y vivía con mucha dignidad nunca pedía prestado ni fiado...la carne costaba 0.25 centavos el kilo, leche 10 centavos litro, la pieza de pan a 3 centavos y ¡y que piecezonas de pan!, azúcar de terrón a cinco centavos el kilo, los huesos de res 3 kilos por diez centavos, el café de grano para tostar, 40 centavos kilo, ese valía caro por que tardaba tiempo en llegar de fuera en los barcos de vela; el pollo, huevo, gallina, verduras y frutas se producían en casa y en las huertas vecinales; el pescado los sacaban en la bahía y hasta lo regalaban y la ropa se producía también en casa, así es que el dinero alcanzaba hasta para ahorrar. Era época de bonanza para todos los habitantes de La Paz...el ranchero y Ganadero eran ricos, ya que por la década de los 30 había más de 200 mil cabezas de ganado en la península. La tenería en su época, se surtían de cueros de la región, y de otras partes de la república allí se ve la magnitud de la cantidad de ganado que había que hasta lo exportaban y que llovía bastante, la región de La Paz a decir de los mayores era tropical...la tala indiscriminada de árboles especialmente del palo blanco para el cascalote que producían las tintas para el curtido de pieles, y que eran transportado vía marítima en los barcos los Korrigans, en el Sonorita y el Viosca así como en pangones y desembarcados en el muellecito de madera que estaba ubicado en Bravo y Alvaro Obregón además de la leña para las calderas de las chimeneas de los pueblos mineros, el Triunfo, el boleo, San Antonio, La Paz, El Valle Perdido, entre otras, y el consumo casero ya que no había otro combustible, motivó en gran parte el que este territorio sea desértico y poco a poco se han escaseado las lluvias al ir desapareciendo los árboles. El almacén de acopio de cueros y vaquetas de suela Viosca fue en el antiguo edifico de dos plantas que todavía se enseñorea por el malecón frente al muelle fiscal.
Entre fumarolas de la chimenea, tintas y cueros, la vida de Don Miguelito transcurrió en aquella Paz de antaño, que a pesar de los movimientos políticos y revolucionarios que se vivían, el espíritu valiente de los sudcalifornianos surgían enfrentando todos los retos que se presentaban, prevaleciendo el romance, la música y el amor por las cosas bellas...y Miguelito como buen jinete que era después de cortarse el cabello con el peluquero José Ramírez que estaba en el callejón 21 de agosto, acicalarse y ponerse su brillantina de fabricación casera, muy perfumado en su caballo “El Rocío” le llevaba serenata a la luz de la luna a las muchachas acompañado de los trovadores de la época...Ricardo Flores tocaba el violín, los hermanos Toledo con el conjunto musical compuesto de guitarra, del tololoche y del violonchelo...asimismo, en su caballo le encantaba asistir a los bailes que se hacían en el rancho las vinoramas donde había hermosas mujeres y les cantaba “La del moño colorado”. En esa época, conoció a su esposa, doña Carmen Romero Contreras, triunfeña, quienes después de un tradicional noviazgo se casaron en la parroquia de Nuestra señora de La Paz un 24 de diciembre de 1920. Su hogar fue bendecido con 14 hijos: José Francisco, María del Carmen (Q.E.P.D.), la que falleció y luego nació otra niña y le pusieron María del Carmen, Felipe Neri, Bartolomé, Gilberto, Miguel Angel (Q.E.P.D.), Juan Manuel (Q.E.P.D.), Raúl Octavio, Ricardo, Daniel Alfredo, Gregorio Guadalupe, José Antonio y Marta Elena. Una gran y honorable familia a quienes don Miguelito y su esposa bajo las normas más estrictas los educaron y con su ejemplar vida hicieron de ellos profesionistas honrados que con su desempeño han contribuido a la educación y desarrollo de Nuestra entidad. Don Miguel Miranda fue socio fundador de la Sociedad Mutualista Unión junto con Miguel Cornejo, José C. Mercado y José Ramírez entre otros... durante toda su vida trabajó únicamente en la tenería suela viosca. Fue escalando puestos en los diferentes departamentos desde peón de albañil en la construcción de la histórica chimenea cuando solo era un niño de doce años; de machetero y moledor de cascalote para las tintas, en las calderas, de curtidor, fue el químico por excelencia que preparaba las tintas de todo el combinado; así como en el proceso de curtido de pieles...dice don Miguelito que los cueros crudos los metían en la cal para tumbarles el pelo, luego los descarnaban quitándoles garra, panza y cachetes; después los pasaban a lavado en las piletas de agua, y luego los metían en las tintas durante quince días por diferentes etapas según la densidad de las tintas; luego los pasaban a los tambores de quebracho, el que se componía de piloncillo y aceite de motores y de allí pasaban las pieles impregnadas de tintas colgándolas en los secadores donde había sistema de calefacción con lámpara de petróleo, para evitar la humedad ya que la lluvia era el peor enemigo por que se batallaba para el secado de las vaquetas. En las instalaciones había sistema de drenaje que desembocaba los desechos en el arroyo del palo. Al término de la guerra de Estados Unidos a Japón en el año del 45, el negocio decayó; escaseó la materia prima que eran las pieles y el cascalote ya que se exportaban mas de 300 vaquetas diarias y el gerente de esa época Don Isidro Isaís viajaba por toda la República Mexicana y hasta Argentina consiguiendo cueros, los que eran transportados en los barcos el Viosca y el Sonorita.
Varias veces don Miguelito cayó por accidente en las pilas llenas de tinta y quebracho...don Miguel Miranda llegó a ser el administrador de la tenería Suela Viosca, era un maestro por excelencia dice don Francisco García de la Garza y añade que venían personas de Europa, Estados Unidos y del interior de la República a que les enseñara el arte y las técnicas de curtido en pieles. Don Miguel fue un magnifico empleado, que se distinguió siempre por su honradez, lealtad, eficiencia y don de gente. Don Miguel Miranda fue el primer forjador homenajeado por el grupo Madrugadores de La Paz en la década de los 80 rindiéndole así un merecido homenaje por su esfuerzo. Después del histórico incendio de la tenería en 1958, ésta la compro el señor Francisco García Quintanilla, la que estuvo operando con producción en menor escala hasta la década de los 60, quedando en silencio para siempre la alta e histórica chimenea, que de ninguna manera el INAH debe permitir que sea derrumbada sino que, por el contrario procurar su restauración y protegerla, ya que en el ultimo temblor de 1995 se levantaron algunos ladrillos de su extremo superior. A causa de que se quemo la tenería, hubo bomberos en La Paz y su precursor fue don Norbert Hannell pero eso ya es otra historia.
...La chimenea, impregnada del pasado...se yergue silenciosa al igual que don Miguelito Miranda quien en la tranquilidad de su hogar al amparo de hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, nueras y yernos, a sus 104 años de edad, viudo desde 1987, continua retando al tiempo, ante el regocijo de sus hijos que le festejaron sus 103 años el anterior 08 de mayo con una piñata y que don Miguelito se sintió como un travieso niño dándole de palos, diciendo muy contento “YO CUMPLO 90 AÑOS, LOS DEMAS SE LOS REGALO”.
La Tenería Suela Viosca fue una importante industria y principal fuente de trabajo que dio impulso al desarrollo de Sudcalifornia.

…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…
*Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en el periódico sudcaliforniano, revista compás, en el programa de radio contacto directo XENT radio La Paz*










miércoles, 28 de marzo de 2018

LA PAZ QUE SE PERDIO.
POR MANUELITA LIZARRAGA ÁLCARAZ
…. “RAUL TAPIZ, JOSE RIVERA Y EL YOFO ROMERO, CAPITANES DE LOS BARCOS MERCANTES DEL AYER”….
Después de que el campanero en la torre del vigía señalaba con sus banderolas la presencia de las embarcaciones a la vista, el alegre trinar de las gaviotas les daba la bienvenida… tuj…tuj…tuj; y los prolongados e inconfundibles pitidos de los barcos mercantes se escuchaban tripulados por Don Raúl Tapiz, José Rivera y el Yofo Romero, entre otros anunciaban su arribo o su partida… Y aquellos recios hombres de la estiba y el cabotaje en el muelle fiscal se aprestaban para atenderlos en la carga y descarga de las mercancías que traían del macizo continental, y de las que llevaban de la región, así como de los pasajeros que iban y venían. Turismo del interior de la república y algunos extranjeros, atraídos por la pesca del agujón, y los del interior de la república por los platillos regionales como la exquisita caguama, la machaca con tortillas de harina, queso, mantequilla de rancho, lisas tatemadas, y los mariscos especialmente la almeja, pata de mula, ostión y el callo de hacha, las que comían en botanas, cortesía de los bares de la época, entre otras cosas.
En aquella época, en los albores de la primera década de los 50`s los maderos del antiguo muelle fiscal crujían de tanto movimiento que había…. Estaba en reconstrucción… Medio muelle, era de madera, y en la otra mitad estaban las puras columnas del concreto… El mar azuleaba de profundo y rompía su oleaje rugiente entre aquellos muros…Mi hermanita mayor y yo, hacíamos circo, maroma y teatro para sortear los peligros… costales y huacales por todos lados… gentes… camiones de redilas… mercancías y ganado…. Los ganchos de las grúas de los barcos nos pasaban por la cabeza, y los albañiles a paladas vaciaban el concreto haciendo la otra parte del muelle fiscal… mucho movimiento había… para pasar del muelle al barco atravesaban unos tablones y montada en el patín del diablo nos pasábamos a la estrella costera, el viosca, el Arturo, el corrigan o el salvador, y cuanto nos gustaba ver a nuestro padre de crianza Don Raúl Tapiz en la cabina del barco, pues él era el timonel y mi otro padre Don Bernardo Lizárraga Tiznado (Por qué tuve la fortuna de contar con dos padres, uno era comerciante y el otro era lobo de mar), Don Bernardo Lizárraga era comerciante, mayorista en frutas, semillas y verduras diversas, y esa era la razón por la cual no salíamos del muelle; escuchábamos pitar los barcos, y arrancábamos a esperar a que atracaran en el muelle, y que espectáculo tan bonito se presentaba ante nuestros ojos cuando a las vacas las enganchaban por los cuernos para embarcarlas, como pataleaban y que bonita se veía la carga de mi padre tirada en el muelle!!, sacos de repollo, naranja, plátano macho porta limón y manzano, piña, cebolla morada, papa, dulce de membrillo, jícamas, manzana mexicana de aquellas rayadas y macizas, entre tantas cosas: y hacíamos cálculos par ano caernos al agua, pues el muelle estaba en construcción , y con algunos tablones arriba de los muros en de concreto ; y marianita siempre tan perfumada pulcra y elegante, con sus sombreros y turbantes embellecía aquel ambiente que a mis pocos años me parecía excepcional; y aquella frase muy de ella “Listo güerito son tres pesitos” . Marianita fue muy apreciada y respetada en el medio en el que ella se desenvolvía, pues parecía que estaba mal de sus facultades mentales por algún problema que padeció y por eso la respetaban. Guardo muy buen concepto de ella.
El Yofo Romero, Don Raúl Tapiz y José Rivera, así como otros capitanes como Don José Petit, Manuel Casillas, Alberto Higuera, Gumersindo Robinson, Tomasito Murillo, Don Salomón Flores y Pedro Petit, entre otros surcaban a brújula los mares en los barquitos del ayer, algunos de motores diésel, y otros de vela como el Raúl que, a pura vela le gano a llegar a Guaymas al corrigan, que era de motor diésel, así lo escuche entre aquellas gentes del muelle…. Una escandalera traían los estibadores en el muelle porque el velero le gano al corrigan; y los ganchos nos volaban por la cabeza buscando la caga que llevarían; sandia, reces, mango, chivos, mulas, pacas de algodón, semilla de algodón, trigo, pacas de carne de caguama, pescado, cueros, y carne seca de res y de venado; hígado y aleta de tiburón, baqueta que procesaban en la tenería; guacales de panocha y guacales de queso, que quesotes tan grandes hacían antes, queso macho le decían y pesaban 30 kilos!!, el mineral del triunfo , oro y plata, calabazas, conchas de abulón, aguacates, concha nácar, para las cremas, para los botones, cachas de los cuchillos, chile pasilla, y pasaje…. Y el conono, el chunique…. El guilo…. Y el popocha así como marianita hacían el folclore en la paz que se perdió; y la charanguita de don Lencho Sánchez, además de la recua de ganado y mulas dentro del mar en espera para ser embarcadas, le daban el toque alegre y sabrosón de aquellos momentos.. Cuanta gente… había mucho trabajo... Don Lencho y su puesto la mariposa de chocomiles y campesinos (hoy tortas)… y que movimiento del muelle a la perla de la paz, por el malecón costero y el corazón de la paz de antaño, la zona comercial.
Los barcos mercantes se atracaban en el muelle y desembarcaban las mercancías que atraían del macizo continental; arroz, frijol azufrado (no conocíamos el pinto, a ese le llamábamos garrapata y no nos gustaba), maíz, café caracolillo, azúcar morena, azúcar de terrón, medicamentos, harina, latas de manteca, pieles para ser procesadas en la tenería, ropa, calzado, latas de dulce Larín, y la suiza, así como una gran diversidad de cosas, que cubrían las necesidades de los antiguos sudcalifornianos. Las rutas que cubrían los barcos mercantes del ayer y que capitaneaban los señores, Raúl Tapiz, Yofo Romero, y tantos hombres aguerrido de los siete mares eran, Guaymas, Santa Rosalía, Topolobampo, Manzanillo, Mazatlán, Puerto Vallarta, San José del Cabo y Cabo San Lucas.
El pitido de los barcos irrumpía en toda la paz y los distinguíamos a cada cual por el pitido precisamente cuando arribaban o cuando se marchaban; estrella costera, el corrigan, el Raúl, que era velero y viajaba a Topolobampo, Mazatlán, manzanillo, y hasta puerto Vallarta a pura vela, el progreso el que acarreaba el cascalote de la costa para el curtido de pieles, el Edna rosa, alias la señorita y el blanco eran el correo, así como de carga y pasaje; el María Teresa, el salvador, el Arturo, el Anita, el spruce y el Ensenada, entre los que recuerdo. Que bonitos eran estos barcos y que cómodos!, a mí me toco viajar en la mayoría de ellos y que sabroso guisaban los cocineros hasta los camarotes llegaban aquellos aromas que salían de la cocina y hasta en cubierta se sentían.
En aquel ayer los trabajadores de la carga y descarga recogían los productos que se salían de los costales rotos; generalmente era frijol, café arroz, y maíz. Lo echaban en sus paliacates o en las bolsas de sus pantalones y cansados pero felices retornaban a sus hogares a las 6 de la tarde después que terminaba la jornada, con el jornal diario un tambachi de aquellas cosas, un trozo de agujón ensartado en un cogollo de palma, que le daban los pescadores frente al hotel los arcos, donde los turistas se tomaban la foto con los agujones y luego lo repartían entre la gente del pueblo.
Que bella se veía la bahía con sus barcos mercantes… Tuj… tuj… tuj…, pangas y canoas de velas y canaletes de los pescadores… pero un nefasto diciembre de 1964 se inauguró el primer transbordador, el ferri la paz, en el muelle de Pichilingue…. Se abrió la carretera al norte… se acabó el cabotaje, y todas esas gentes quedaron sin trabajo, fue cambiando la vida en la paz… Ya no dormíamos en las banquetas al aire libre… Ni con las puertas y ventanas abiertas…Y nada bueno nos ha dejado; si, hemos progresado, hemos crecido; pero que alto ha sido el costo, ya que hemos pagado pesos por centavos y los resultados están a la vista.… La educación escolar ya no es la misma, jóvenes drogadictos, delincuencia juvenil con una población de más de 500 presos, antes había solamente cuatro, la bahía contaminada, se desplomo la pesca, la ganadería, agricultura, el desplome de Comondú, el mineral, quedando pueblos fantasmas y CONTAMINADOS como el triunfo, el rosario, el valle perdido, entre otros. Para variar se desplomo el auge comercial, se han perdido valores morales, económicos, cívicos y sociales.
….. Y aquellos aguerridos hombres, lobos de mar surcaban los siete mares en los barcos mercantes contribuyendo al desarrollo y engrandecimiento de Sudcalifornia….
Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en los medios de comunicación de mayor prestigio en la paz, el sudcaliforniano, revista compas, y programa de radio y televisión contacto directo canal 10.
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LA PAZ QUE SE PERDIO.
POR MANUELITA LIZARRAGA
“DON JESUS MICHEL SALAS….DE LOS FUNDADORES DEL PUERTO ADOLFO LOPEZ MATEOS Y LA PLANTA EMPACADORA”.
“Los que piden de un pensador a toda costa un libro compaginado, no reflexionan en que los fundadores de una época nueva, los grandes apóstoles de una idea, no escriben jamás libros, se ven obligados a mezclar la acción a la palabra”. Ignacio Manuel Altamirano.
• Como un homenaje en su tercer aniversario que nació a la vida eterna el 21 de Marzo en la primavera del 2014.
El Ingeniero Don Jesús Michel Salas, visionario y emprendedor hombre de nuestro México y de nuestro tiempo, llegó a Matancitas, B.C.S., por la década de los sesenta acompañado de un grupo de profesionistas con los mismos atributos que él, con la encomienda de fundar un pueblo y una congeladora y empacadora más, de productos del mar….luego se llamaría “PUERTO ADOLFO LOPEZ MATEOS”.
Su mirada se perdía contemplativa admirando la belleza que les rodeaba……su primera impresión era de asombro deslumbrante…presentábase ante su vista una naturaleza extraña……el viento fresco perfumado a brisa marina les golpeaba el rostro, poniendo pinceladas melancólicas se extendían sobre la inmensidad del cielo y del mar……serpientes y otros animales huyendo de los ardientes rayos del sol, se amparaban a las débiles sombras que proyectaban los implorantes cardones y las ralas pestañas del escaso follaje…todo aquello era una maravillosa soledad, roto el silencio solo por el graznar de gaviotas y otras aves del cielo, así como por el murmurante mar.
Y en ese marco suspirando los ingenieros Don Jesús Michel y Pagán, escogieron aquel lugar para proyectar un pueblo, y construir una congeladora y empacadora de productos del mar, y como muy conocedor en la materia así como por su amplia experiencia y trayectoria en la construcción de congeladoras y empacadoras, el lugar le pareció perfecto para este proyecto, por su amplia y hermosa bahía, muy protegida con entradas para barco de gran calado, por la abundancia de especies marinas, especialmente la sardina y las ballenas; así como por la abundante agua dulce.
Fue así como nació el que se llamó después de terminada la obra, Puerto Adolfo López Mateos, donde antes se llamó Matancitas, y por haber sido inaugurada por el presidente de México del mismo nombre, en el último año de su gobierno en 1963. después de casi cinco décadas, al contemplar el muellecito, la planta empacadora, y aquel pueblo de risueños pescadores y de gente trabajadora que aun prevalece, y que fue diseñada por el ingeniero Pagán y él, y llevada a cabo con el invaluable apoyo del biólogo marino Julio Verdegueé Aznar, y los ingenieros Morel, Mariano Ruíz Junes y Rafael Lacambra Rollo, Don Jesús con profunda satisfacción y merecido orgullo dice que fue toda una odisea el logro de esta empresa; ya que el diseño y las piezas de la planta las hicieron en Culiacán, Sinaloa y fueron trasladadas por vía marítima a La Paz en barcos pesqueros de aquella época, y luego por polvorientos y pedregosos caminos hasta Matancitas, entre grandes extensiones de sembradíos que se perdían a la distancia ante la asombrada mirada.
Era el auge en el Valle de Santo Domingo, con la producción agrícola, de la espiga dorada y de los copos de nieve del algodón y el trigo, tiempos de juaja para todos, grandes extensiones de tierras baratas se vendían a montón…después de terminada la obra, en la que se empacaría y congelaría camarón, langosta, abulón, así como fábrica de 50 ton. Diarias de hielo, se inició la proyección del pueblo alrededor del pozo de abundante agua dulce proveniente de la sierra, que se encontró con el invaluable apoyo de Petróleos Mexicanos a 500 metros de la costa, y 150 metros de profundidad.
La brisa marina le pegaba en el rostro y Don Jesús Michel, perdía la mirada contemplativa dejando vagar su pensamiento y los recuerdos…primero dice, programaron la iglesia, luego la plaza y el kiosco… ¡tenían tantas esperanzas y mucho entusiasmo!, le ponían el corazón a cada acción que realizaban……y las primeras familias del pueblo fueron, el contador de la planta, Rico Castell, los hermanos Eduardo y Room hampp, entre otros que escapan a la memoria. Y así fue creciendo el pueblo con esa fuente de trabajo más, financiada por el gran economista y dueño de más de 80 empacadoras y congeladoras que fundó en toda la costa del pacífico, el doctor Sacristán, a través de la Financiera Mexicana y Crédito Industrial, que él mismo formó en México, y en la que nombró a Don Jesús Michel Ingeniero en Mantenimiento de las 80 empacadoras en toda la República y a quien Don Jesús con las pestañas húmedas, profunda admiración, respeto y agradecimiento lo recuerda con inmenso cariño, así como de manera muy especial al biólogo marino Julio Verdegueé Aznar, ahora un prominente empresario en la rama hotelera, que con su amplia experiencia y trayectoria contribuyen de gran manera al desarrollo de nuestro país; así como demás compañeros pioneros que le acompañaron en esta titánica empresa de fundar un pueblo, Puerto Adolfo López Mateos, con su fuente de trabajo; la empacadora y congeladora Matancitas.
El ingeniero Jesús Michel Salas nació en Guadalajara, Jalisco el 24 de Octubre de 1924, siendo sus padres, el revolucionario y patriota y quien murió defendiendo la causa, el capitán Odilón Michel Méndez, originario de Autlán Jalisco y Doña Isabel Salas Romero, nativa de Escuinapa. Su única hermana, Estela, falleció a temprana edad, quedando hijo único.
Tres añitos tenía Jesús, cuando la familia se trasladó a Hermosillo Sonora, donde cursó la escuela primaria y las vacaciones las pasaba felizmente en Bahía de Kino y Puerto Libertad, lugares, dice, donde se pescaba la totoaba y la enviaban a mercados americanos. Él recuerda que era un pescado que medía un metro y medio de largo y llegaba a pesar 120 kilos. Don Jesús descabezaba y descolaba totoabas a cambio de los hígados y buches y los vendía a peso el kilo, y sacaba en esas vacaciones hasta ¡102 pesos!, de aquellos de plata 0720.
Su señora madre, una mujer, ejemplar, de lucha, acostumbrada a vencer retos. Jesús estudió la primaria y primero de secundaria en Guaymas Sonora, y luego se trasladaron a Topolobampo en el barco de Don Héctor Ferreira quien pescaba camarón y lo enviaban por ferrocarril enhielado en furgones a Estados Unidos. La pesca del camarón la inició dice, una compañía llamada Pan américa y fue desplazada por compañías japonesas quienes lo capturaban con redes de arrastres y usaban barcos de 20 a 40 ton, y contrataban a pescadores mexicanos solamente para seleccionar y lavar el camarón y lo entregaban a un barco planta congelador llamado Mirato Maru. Después el General Abelardo Rodríguez desplazó a los barcos japoneses con permiso del gobierno, y montó plantas congeladoras: en Guaymas, Yavaros, Mazatlán, Escuinapa y Topolobampo, donde Jesús trabajó cuando tenía 15 años.
Doña Isabel puso su tienda y comedor donde abastecía a los pescadores y demás gentes del pueblo, y Jesús la ayudaba, al mismo tiempo que trabajaba y estudiaba por correspondencia en la escuela Nacional de Los Ángeles la carrera de ingeniero en fuerza motriz donde se tituló con altas calificaciones.
El joven Michel fue de los iniciadores de la pesquera de Topolobampo gracias a sus estudios y la experiencia que adquiría en el mismo trabajo, de patrón motorista; venían ingenieros navales de otras partes a enseñar a las gentes de los puertos de la costa del pacifico, y Don Jesús a los 18 años, ya tenia su titulo de motorista de tercera de la marina mercante nacional.
Señala, el que vendría a regalarnos un puerto y un pueblo así como una fuente de trabajo, López Mateos, que para recibir este título de la marina mercante, tuvo que decir que tenía 20 años, porque sólo a esa edad podía obtenerse, pero debido a su amplia capacidad y su experiencia en la materia, pudo obtenerla. ¡Había tanto pescado en ese tiempo!...dice con nostalgia Don Jesús Michel Salas, recordando que entre otros barco en los que navegó por tres años como jefe de máquinas es el San Genaro y el Guaymas I, y que cuando terminó el auge de la totoaba, continuó la pesca del camarón, y él era ayudante de soldador en la construcción de la congeladora Topolobampo.
Durante el gobierno de Abelardo L. Rodríguez se hicieron congeladoras en la que fue pionero, y después el general Lázaro Cárdenas ex presidente de México le dio refugio a los españoles y entre ellos venia niño el empresario de gran prestigio Don Julio Verdegueé Aznar y el doctor Sacristán, un gran visionario y economista que le dio fuerte impulso a la industria en el país, y compró todas las compañías congeladoras que había en ese entonces y fusionó en la Mexicana Crédito Industrial, llegando a fundar 80 en toda la costa pacífico, y al ingeniero Michel lo nombró Ingeniero Supervisor. Puede afirmar sin error a equivocarse que durante el gobierno de Lázaro Cárdenas fue la era del desarrollo en la industria en México, en la que contribuyó en gran manera la llegada de los españoles, a quien con gran acierto, el presidente Lázaro Cárdenas les dio refugio.
Don Jesús Michel Salas, surcaba los cielos y mares de un lugar a otro, fundando y supervisando congeladoras, y en Topolobampo, llegó el amor a su vida, conoció a la señorita Beatriz Jacobo Mendoza con quien después de un breve noviazgo, apegado a las costumbres de la época, contrajo matrimonio, 17 años tenía él y ella 14 y Dios bendijo esa unión con once hijos: Jesús (q.e.p.d.), Olivia, Octavio (q.e.p.d.), Josefina, Estela, Carlos, Isabel, Lidia, José, Carmen y Patricia Beatriz, a quienes con el esfuerzo mutuo e inmenso amor educaron y formaron profesionistas, y quienes han coronado sus plateadas sienes con 34 nietos y 16 bisnietos además de sus hijos políticos nueras y yernos, formando todos una familia muy unida.
Después de un largo periodo de vida, en Topolobampo, se fueron a radicar a Guasave, donde trabajaba en equipo de bombeo para agricultura, y el doctor Sacristán lo mandó a fundar la congeladora a Guaymas Sonora, y la primera que fundó fue en Topolobampo, así como también le dio la encomienda, de fundar un pueblo y su congeladora en Matancitas, la que como ya se dijo, se llamó cuando fue inaugurada, Puerto Adolfo López Mateos, y la planta empacadora se llama en la actualidad “Productos Pesqueros Matancitas, S.A de C.V.”
Por su honestidad y buen desempeño en su trabajo, por tantos años de entrega y lealtad, sus jefes le prestaron capital para que iniciara su propio negocio y fue así como el ingeniero Michel Salas formó su propia empresa, es fabricante de maquinaria agrícola y acuacultura la que inicio como constructora de equipo y maquinaria, y después se llamo Implementos Agrícolas Culiacán, y ahora es Industrias Terramar del Noroeste, S.A. de C.V. de gran prestigio en Culiacán Sinaloa….
………y el ingeniero Jesús Michel Salas, perdía su mirada contemplativa en Matancitas, proyectando lo que luego nos regalaría, la fundación de una planta empacadora y un pueblo, Puerto Adolfo López Mateos.
…Por el placer de escribir…Recordar…Y compartir…
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lunes, 26 de marzo de 2018

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELTIA LIZARRAGA.
“MARTIN MEZA CASTRO...FUE UN HERRERO MUY SINGULAR”.
La alta y delgada figura enfundado en un overol, aparecía de repente por callecitas y callejones de La Paz armado con su tambito y su cautín...calzaba sus partidos pies con huaraches de suela de vaqueta y correas de piel...cubría su negro y ensortijado cabello con una cachucha de soldado...y sus ojos los cubría también con oscuras antiparras, que dejaban adivinar la nobleza en sus recias y morenas facciones...por la cachucha que usaba, la gente del pueblo creía que había sido un soldado. ¡Se soldán ollas, sartenes, cachimbas y todo traste despostillado!...pregonaba a voz en cuello aquel personaje tan singular por entre el caserío de los distintos barrios de La Paz, de aquella Paz de mis recuerdos, de romance, de molinos de viento, huertos y jardines perfumados y barcos de cabotaje entre tantas otras cosas.
Para la gente de aquel ayer, este señor con su tambito y su cautin era un misterio...nadie sabía su procedencia, ni su nombre, lo conocían por el “soldador y su cautin”. De repente aparecía por los barrios con su alegre pregón y las amas de casa al escucharlo presurosas sacaban a la banqueta lo que tenían despostillado...tinas, vasos de peltre, sartenes, ollas, etc.; y el soldador luego luego se ponía a trabajar tapando los hoyos de aquellos utensilios tan apreciados en el hogar...cuando era necesario, remendaba artísticamente los trastes con hojalata y los soldaba con el cautín. Su herramienta era, además del conocimiento y las ganas de trabajar, un tambito y su cautin. Diez y 20 centavos cobraba, a veces hasta un tostón y de casa en casa iba llenando una taleguita de manta que se colgaba al cuello y le llegaba hasta la cintura.
Los niños de los barrios, al verlo gritaban “! Allá viene el soldador con el cautín!”, y muy contentos lo rodeaban para verlo trabajar. Quizás les llamaba la atención el verlo enfundado en un overol, su cachucha de soldado y las oscuras antiparras, además del cautín. Lo cierto es que el señor no les inspiraba miedo, sino todo lo contrario. Fue un personaje muy singular era muy callado, es cierto, nunca hablaba de si mismo y se ignoraba su nombre; era respetuoso y hablaba únicamente lo necesario. Cuando se ponía a soldar ollas en las banquetas los niños lo rodeaban observando y admirando su labor.
Martín Meza Castro fue su nombre, nativo de la tierra del ensueño, de los trapiches, el mango y la caña...Todos Santos. Su padre fue uno de los primeros y mejores herreros en la península. Don Agustín Meza dominaba todas las artes de la herrería y Martín desde niño aprendió el noble oficio que de esa manera se ganaba la vida. Entre aquellos aromas a azahares y a molienda de caña, en la herrería de su padre “La Sin Rival” había una gran pila con su molino de viento rodeado de un hermoso y florido jardín. Junto a esa pila jugaba con cigarrones y mariposas la señorita Peregrina Amador, y allí, Martín le declaró su amor a la hermosa todosanteña al tiempo que le ponía una flor en su frondosa cabellera, diciéndole al oído “la flor mas hermosa le quiero arrancar a este jardín”, al tiempo, los jóvenes se casaron y en un calesín que don Agustín les fabricó como regalo de bodas, se vinieron a radicar a La Paz, formando su hogar por el barrio del Esterito, donde tenía su taller de herrería.
Bendijo su hogar el creador con cinco hijos, Antonio, Agustín, Leonor, Mercedes y Victoria. Don Agustín era un hombre muy ingenioso y se fabricó su propia fragua. La gente del barrio el Choyal y el Esterito con asombro miraba aquel raro aparato que echaba chispas. A un rin de bicicleta le adaptó pedales, motorcito y una bolsa de vaqueta para echar aire y calentar el cautin para realizar todo tipo de trabajo; como comales, machetes, cuchillos, entre otras cosas. De las muelles de carro, fabricaba los machetes y los cuchillos, cuando estas estaban al rojo vivo, sobre el yunque a marrazos les daban forma. Y como no todo el tiempo caía trabajo, se salía por los barrios con su cautin su tambito y demás herramientas a soldar utensilios directamente en los hogares de La Paz, para llevar el diario sustento a su familia.
La gente estaba acostumbra a verlo aparecer de repente con su tambito y su cautin...de pronto, no se escuchó mas su alegre pregón...las amas de casa y los niños se extrañaban de no verlo, y los trastes despostillados se les iban acumulando...nadie sabia que había pasado con el señor del tambito y el cautin. Una triste mañana de verano, con sorpresa don Agustín se dio cuenta que perdió la vista, de repente quedó ciego ante el dolor y tristeza de su esposa e hijos. En aquellos tiempos no se usaban la protección para soldar, y si la hubo don Martín sacaba apenas lo necesario para sostener a su familia. Pero aun así cieguito y todo el continuaba su labor de soldador, ya que sus hijos estaban chicos todavía. Con la ayuda de doña Peregrina, quien era sus ojos, don Agustín hacia los trabajos de soldador, y los niños salían a entregar ollas y sartenes por el caserío de los barrios.
De esa manera crecieron a sus hijos quienes fueron muy agradecidos y vieron por sus padres en su ancianidad hasta que la madre tierra cobró su tributo, continuando la tradición de soldador con la misma habilidad de su abuelo, su nieto Martín Meza, quien se siente muy orgulloso de el y de este oficio tan noble, y dice Martín que cuando no cae trabajo de soldador, entonces hace útiles y fuertes recogedores de basura para vender, oficio que también le enseño su abuelo para ganarse la vida honestamente.
…Y de la flama ardiente de la fragua, a golpe de marro cuchillos y machetes iban surgiendo de las artísticas manos de aquel invidente… Don Martin Meza y su cautín.
…Por el placer de Escribir…Recordar…Y…Compartir…

viernes, 23 de marzo de 2018

LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA
“LA PAZ...EN LA HISTORIA Y LA LEYENDA...PIRATAS, GALEONES Y FILIBUSTEROS”.
Los primeros habitantes de esta península vivían en un paraíso...eran dueños y señores de la tierra, el mar con sus perlas y de todas las riquezas que le rodeaban...vivían aliados al ambiente suave de vientos cálidos, de vaivén de olas en playas solitarias, de desértica vegetación resaltada entre el azul del cielo y el mar...el mar, el desierto, el amanecer, y el mismo ocaso, eran los milenarios testigos del surgido embrujo entre el hombre y la tierra, los californios, en el eco de su prehistórico pasado paseaban su mirada contemplativa en las pinturas rupestres...los fósiles milenarios del yacimiento arcilloso de El carrizal...los enterramientos de las cuevas de Buena vista y Mulegé...los petroglifos de arroyo grande que ostentan alfabetos caldeos, y los residuos de los templos consagrados al sol en la Isla de la Concepción entre tantas otras cosas. Merodeaban ambiciosos aventureros deseosos de apoderarse de sus perlas y demás riquezas; como Alvaro Saavedra en el año de 1527...después el Capitán Mendoza quien buscaba las Islas de las Amazonas, extraviándose en el Pacífico...hasta que un día, de 1534, Fortun Jiménez y 37 tripulantes, por mera casualidad y para su mala fortuna de los californios, fueron descubiertos en su hábitat...el hombre europeo, presagio de su extinción al paso del tiempo... luego, el 3 de mayo de 1535 llegó Hernán Cortés sin ningún esfuerzo a levantar actas de posesión de estas tierras para la Corona de España, bautizándola con el nombre de “El Seno de la Santa Cruz”...poco tiempo estuvo Cortés en la Santa Cruz, ya que la empresa fue un fracaso. Algunos españoles murieron de hambre y otros de hartura, por lo que regresó Cortés a su lugar de origen logrando apenas algunas perlas.
En el año de 1565 fue inaugurada la línea marítima “Manila Acapulco”, bajo la dirección del fraile Agustino Andrés de Hurdaneta, quien estableció la ruta mas apreciada para los galeones de Filipinas, dirigiendo el primero de estos, “EL San Pablo”, en la travesía del mar de Balboa. Desde esa fecha, 1,000 barcos siguieron el mismo camino surcando los mares durante un lapso de 250 años. La referida ruta corría de Manila a las costas de América a la altura de los 40 grados; y de allí descendía a lo largo de los litorales de la Nueva España para terminar en Acapulco. Las islas Filipinas se convirtieron por virtud de esta línea en el centro Internacional comercial entre América y los países de Oriente. De 1535 a 1739 según el Profesor Manuel Torre Iglesias, llegaron a sudcalifornia más de 47 expediciones de aventureros, almirantes y piratas, sin contar con los misioneros jesuitas, Fernandinos, y Dominicos que abrieron las misiones a lo largo del territorio peninsular.
Los chinos se acercaban a Manila llevando una diversidad de mercancías, muy apreciadas para esa época...finas telas de seda, abanicos y castañuelas de marfil, cajas de sándalo, artículos de jaspe y jade, muebles tallados, jarrones de bronce y de porcelana, peinetones, perlas, rubíes y diamantes, pendientes, anillos y collares, así como relicarios y losas finas. Allí adquirían en cambio por sus mercancías, cochinilla, cacao, plata y otros productos. Tardaban los galeones en la travesía hasta seis meses. El establecimiento de este comercio interoceánico, hizo que la península adquiriera a los ojos de España una importancia extraordinaria, para poblarla con blancos y tener un puerto seguro de resguardo para los galeones que surcaban los mares. Fueron muchos los intentos por poseer la península en el siglo XVI, resultando todo en vano. Lográndose en parte hasta la conquista espiritual, con el precursor, el padre Francisco Eusebio Kino, en 1682, quien fundó la primer misión, San Bruno. Luego, el ejecutor, Juan María de Salvatierra en 1697, y fundó la Misión de Nuestra Señora de Loreto, así como el constructor e industrioso el apóstol padre Juan de Ugarte.
Por aquel tiempo, Holanda e Inglaterra quedaron al margen del reparto del mundo hecho por el papado, a raíz de la reforma religiosa a favor de las naciones católicas, España y Portugal; las dos primeras poseedoras de fuerte industria marítima y dueñas de esforzada voluntad, se propusieron tomar por la fuerza lo que se les había negado. La piratería fue unos de los medios de vengarse de los países privilegiados; y tanto en el Atlántico como en el pacifico, los protestantes ingleses y holandeses asechaban a las naos filipinas de sus enemigos católicos para apoderarse de ellas con su cargamento.
El primer pirata ingles que irrumpió en el pacifico el 06 de Septiembre de 1578 fue Francisco Drake. Drake atacó y saqueó los puertos y todo el litoral del pacifico. Era el azote de los galeones españoles y se apoderó de grandioso botín de oro y plata. Thomas de Covendish fue el segundo corsario ingles que asoló las costas americanas del pacifico con un éxito mayor que Drake. Este pirata comenzó sus operaciones en el siglo XVI terminándolas a finales del mismo. Sus barcos eran tres: el Dessire de 120 toneladas, el Contente de 60 toneladas y una barca. El 14 de octubre de 1587, llego a Cabo San Lucas y se situó allá para espiar al galeón de Manila, el cual apresó el 4 de noviembre. Era este barco el Santa Ana de 700 toneladas.
La Santa Ana, era una verdadera fortaleza, pero como venia muy cargado no pudo maniobrar la defensa. El barco fue apresado y llevado a San José del Cabo, llamado en ese entonces, “San Bernabé”, luego “La Aguada Segura”, y ahorita “El estero de San José”, desembarcaron 190 pasajeros, y murieron otros 190 en la acción de asalto, Convendish no pudo llevarse tantas mercancías y riquezas, cargó sus galeones, y luego le prendió fuego al Santa Ana con todo el demás producto que quedó adentro. Después de que se fue el pirata, con su cargamento, algunos españoles pudieron apagar el fuego y reparar el barco, regresando a su tierra después de varios meses, y entre ellos iba Sebastián Vizcaino el que en ese tiempo era comerciante, y que conociendo la ruta, al tiempo regresó y fue quien le dio por nombre a nuestra ciudad capital, La Paz...la perla más hermosa y codiciada a través de todos los tiempos por naciones extranjeras.
Los pichilingues fueron otros piratas que asolaron los mares del pacifico....era una poderosa armada holandesa compuesta por barcos de los más grandes y bien armados de su tiempo, al mando del almirante Boris Vanaspelberger. Esta armada estaba formada por seis grandes galeones y varios centenares de feroces piratas, el comandante de esta armada era un verdadero león de los mares, quien acostumbraba batirse cuerpo a cuerpo en el mar de Asia contra españoles y portugueses para quitarle todas sus riquezas. Después de cruentas batallas y derrotar a los españoles, los pichilingues entraron a Baja california Sur en la que estuvieron algún tiempo, dejando su nombre a una bahía de La Paz, “Pichilingue”...donde existió por más de 50 años una estación carbonera de la marina de guerra norteamericana. Cuenta la leyenda que los pichilingues enterraron sus tesoros en esa estación carbonera o que quizá lo anclaron en la profundidad del mar, por lo que es un sitio de singulares leyendas, de tesoros y aparecidos. Otro intento por apoderarse de Baja California, por parte de los filibusteros que llegaron aquí antes de las misiones, fueron Alejandro Selkirk, el famoso Robinson Crousoe que inmortalizó el nombre de Daniel de Foe, llegó a Cabo San Lucas en 1709 de retorno de la isla de Juan Fernández, donde estuvo varios años en compañía de un negro haciendo una vida solitaria y maravillosa. Alejandro fungía como contramaestre del capitán Rogers, holandés, pirata y gambusino, y bautizó a La Paz como “La nueva albión”.
Cronwell, fue el siguiente osado pirata que dio paso a la leyenda...después de sus atracos, acostumbraba, con el galeón atascado de riquezas esconderse de sus perseguidores en esta hermosa bahía de La Paz y sepultar sus tesoros en la carbonera o pichilingue, y en paredones u orillas de las playas y cuyo nombre dio origen al tradicional aire acariciante que nos ahuyenta el calor todas las tardes, “Coromuel”.
Dos corsarios piratas amenazan la península en 1822 al mando del capitán William Wilkinson, fondea en San Dionicio, y su tripulación saqueó el pueblo, y el templo de Nuestra Señora de Loreto. Arguello, el Jefe Político, es sorprendido y huye a Comondú, los corsarios piratas lo alcanzan y lo despojan de unas piezas de platas pertenecientes a la misión, que trata de salvar; dejando el mando militar al alférez José María Mata, quien al frente de 15 hombres rechaza a los piratas y rescata parte del botín. José María Mata aprovechó el mando para hacer jurar la Independencia el 7 de Marzo de 1822, mientras luchaba contra los aventureros…. Jura que Fernando de la Toba hizo el 22 de Febrero de 1822.
…. Y en los años aquellos al vuelo de la flecha los antiguos californios, perdían su mirada contemplativa de osados piratas y bellos atardeceres….
…Por el placer de escribir…Recordar... Y... Compartir…
…Esta crónica fue publicada hace más de 15 años en los medios de comunicación masivos, mas importantes el sudcaliforniano, revista compas, programa de radio contacto directo, en el centro de radio y televisión canal 10…..*
LA PAZ QUE SE PERDIO
POR MANUELITA LIZARRAGA
“VIERNES SANTO…VIERNES DE SILENCIO.”
El domingo de Ramos antecede a la semana santa...es la conmemoración de la entrada triunfal en Jerusalén de nuestro señor Jesucristo montado en un burrito blanco entre aclamaciones y palmas de la multitud...fue el sexto domingo de cuaresma, cumpliéndose así lo anunciado siglos antes, por el profeta Isaías...hoy empieza la semana Santa, la semana mayor, última de la cuaresma que precede a la Pascua. Es la más importante, porque es cuando tuvieron lugar los misterios más grandes de la redención del hombre: la última cena, en que el señor Jesús instituyó la sagrada eucaristía y el sacerdocio; su pasión y muerte sobre la cruz y su resurrección después de la muerte.
Recordando aquellos viernes santos, viernes de silencio de La Paz de antaño y aquella costumbre, entre exquisitos aromas a capirotada, torrejas y otros platillos elaborados a base de productos del mar, mi madre decía: “Que la carne que no se debía de comer es la humana, o sea, hablar de mal de nuestro prójimo; y que hace más de 2000 años hubo un hombre que nació contrario a las leyes naturales de la vida. Este hombre vivió en la pobreza y fue criado en la oscuridad; no viajó extensamente, solamente una vez cruzó las fronteras del país en que vivía; eso fue cuando siendo niño, estuvo un tiempo exiliado de Egipto. No poseía ni influencia ni dinero. Sus familiares no eran prominentes y carecían de todo entrenamiento y de educación formal. Durante su infancia atemorizó a un rey; durante su niñez impresionó a los doctores; ya siendo hombre dominó la naturaleza, camino sobre las olas como si fuese el suelo y silenció los vientos y la mar. Sanó a las multitudes sin medicina y no cobró por sus servicios. Nunca escribió un libro; sin embargo, los libros que han escrito sobre él podrían llenar bibliotecas enormes. Nunca escribió un canto, sin embargo se ha provisto tema para más cantos que los que han producido todos los compositores juntos nunca fundó una universidad, pero todas las universidades y escuelas juntas no tienen mas discípulos que él. Nunca dirigió un ejército, o enlistó a un soldado, o disparó un arma de fuego; sin embargo, ningún líder ha tenido mas voluntarios a sus órdenes que hayan hecho que tantos rebeldes entreguen sus armas y se rindan sin disparar un solo tiro.
Nunca practicó la medicina, pero ha sanado mayor número de corazones quebrantados que todos los doctores juntos.
Cada séptimo día la actividad humana cesa, y las multitudes van a adorarle. Los nombres de los grandes estadistas de Grecia y Roma florecieron y han quedado relegados al olvido. Pero aunque el tiempo ha colocado más de 2000 años entre este hombre y nuestros días, EL SIEMPRE VIVE. Herodes no le pudo destruir, y el sepulcro no le pudo retener EL está sobre el mayor pináculo de la gloria celestial, proclamado por Dios, reconocido por los ángeles, adorados por santos y temido por demonios, como el viviente personal Cristo, nuestro señor y salvador.
De acuerdo con la liturgia el próximo viernes es el día de Dolores, se dice que en punto de las 3 de la tarde, el hijo de Dios redimió a los hombres con su sangre, después del viacrucis durante el cual fue azotado, escarnecido, por una clase social, explotadora de una fe de siglos hasta que el redentor había de venir a trazar caminos diferentes. El viernes santo, es viernes de silencio, es el día más grande de la liturgia, es el día que un velo negro cubre por minutos la faz de la humanidad porque dicen los entendidos que en ese momento quedó inerme el mundo y se desatan las fuerzas del mal. Su estoicismo, la aceptación del cáliz de la amargura, la plena consciencia de la traición de Iscariote, no lo hicieron desistir para proseguir con su doctrina de amor y de igualdad. Madre, preguntó mi hermanita mayor, cuéntenos otra vez la del pez que no tiene un lado y por qué se llama Cuaresma. Mi madre preparaba el agua fresca de lechuga, y continuó diciendo que “andando Jesús en la barca con sus discípulos, uno de ellos dijo que tenía hambre, y el señor metió sus manos al mar y sacó un pescado, le cortó un lado y comieron todos de él, luego, vivo aún el pez lo echo al agua nuevamente. Según dicen los mayores que es el lenguado, y que quizás por eso es la costumbre de comer pescado en cuaresma.
La cuaresma se conmemora la muerte y resurrección de Jesús y tiene su origen desde tiempos inmemoriales, el número 40 tiene mucho significado en la historia de Israel. Cuarenta años duró la peregrinación de los israelitas por el desierto purificándose, escuchando a Dios por medio de Moisés y luchando contra sus enemigos sólo entonces pudieron entrar a la tierra prometida. 40 días estuvo Moisés en el Monte Sinaí para hablar con Dios y recibir las tablas de la ley. 40 días caminó el Profeta Elías por el desierto sin probar alimento hasta el monte Oreb, donde pudo vislumbrar a Dios. 40 días estuvo orando en ayuno Jesús en el desierto, donde venció las tentaciones del placer, del poder, del aparecer y de la autonomía frente a Dios, sólo entonces pudo hacer el bien a todos. Dijo mi adorada madre, empezando a batir huevo nuevamente, para capear las semitas previamente tostadas y rebanadas a la mitad, y echarlas al jarro de miel hirviente preparada con panocha, canela, y clavo, las exquisitas torrejas.
El viernes santo...era viernes de silencio...era luto para toda la humanidad... sólo se escuchaba el rumor del viento, y el canto de los pájaros rompiendo el silencio...mujeres de rostros condolidos, con ropajes y tápalos negros...silencio en todos los hogares...ni radio, ni cine y televisión no había...sólo se escuchaba el cacareo de gallinas, y se percibían los aromas que salían de la cocina...y hasta el perico que pendía su jaula en el emparrado el flor, estaba en silencio...el hacha en los leñeros, cuchillos y machetes quedaban en silencio...imágenes y espejos cubiertos de crespones púrpura o negros. No se decían malas palabras. Mi madre, con una mirada de aquellas que enchinaban la piel, nos guardaban las travesuras para el sábado de gloria y nos levantaban con una cintariza “para que crezcan derechitos” nos decía, y luego nos daban un vaso de agua endulzada para el susto.
Aquellos viernes santos, las mujeres en la cocina andaban en silencio, hablaban lo indispensable; y los niños en los rincones jugaban en silencio, escuchando a los mayores las cosas de otros tiempos...prohibido bañarse en la playa, porque decían que se convertirían en sirenas; y las embarcaciones de los pescadores quedaban inactivas y en silencio...era viernes santo, viernes de guardar, viernes de silencio....sólo se escuchaba el canto de los pájaros y el rumor del viento...después de escuchar las siete palabras, y adorar al señor, todo mundo estaba en casa...y en silencio… Eran otras costumbres y otros tiempos.
Por el placer de escribir…Recordar...Y compartir…